Inicio ActualidadesGRATITUD El Corazón de la Diócesis, ¡signo de esperanza!

GRATITUD El Corazón de la Diócesis, ¡signo de esperanza!

por Quetzali Hernández
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Francisco Josué Navarro Godínez
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La experiencia de la vocación muchas veces resulta inefable, puesto que no alcanzan las palabras para decir lo que el corazón experimenta al ser seducido por el Maestro que nos invita, como a sus primeros discípulos, a estar con Él. Esta es la motivación para seguir formándonos, intimar más con el que nos llamó a ser sus amigos, conocerle y amarle, y como consecuencia servirle a través de una multitud de rostros, de historias, de corazones que también buscan la felicidad, que tienen sed de la Fuente de toda plenitud.

Bastante hemos compartido, en esta sección, lo que se vive día a día en esta tricentenaria institución, el Seminario, donde, hasta el inicio de este curso lectivo, vivimos mil 137 jóvenes que buscamos responder al llamado, repartidos en siete casas: Cuquío, Ahualulco, La Barca, Totatiche, Tapalpa, el Menor y el Mayor, en algunas de ellas, distintas etapas de formación, pero todos persiguiendo un mismo ideal: alcanzar la santidad en el discernimiento al sacerdocio ministerial. Esta es la magna obra, que se sostiene por gracia de Dios y con la ayuda de tantas personas que constantemente piden al Dueño de la mies, envíe más trabajadores a sus campos.

Hemos vivido la celebración del Día del Seminario, en el que se realiza la colecta a favor del “Corazón de la Diócesis” y nuestros corazones se inflamaron de amor y de esperanza al poder tener ese contacto cercano con quienes queremos servir en un futuro próximo; fuimos testigos del gran cariño que las 637 comunidades parroquiales a las que fuimos enviados a lo largo y ancho de nuestra Arquidiócesis tienen por la casa de formación de los futuros sacerdotes.

Una experiencia sin duda enriquecedora durante estas jornadas fue convivir con los señores curas y padres vicarios pues aprendemos, en esta variedad de hombres que han sostenido su sí en el seguimiento de Cristo, cómo ser pastores, cómo acompañar, consolar y animar a una comunidad tan lastimada por el mundo en el que vivimos, llevándolos a quien es la Palabra.

Por otra parte, cuánto bien nos hace el diálogo y el encuentro que tenemos con las personas donde brilla su fe tan grande y la sensibilidad por las cosas santas que nos invita a no dejar de maravillarnos ante la grandeza de Dios; la esperanza alegre en que podamos alcanzar cuanto Dios quiere de nosotros; la caridad desbordante en el trato y en la ayuda económica para continuar con este proyecto de formación. La vivencia de estas tres virtudes nos motiva a seguir entregándonos en esta opción de vida.

El Día del Seminario se celebra catra que sigue siendo timón en la Iglesia. Francisco dejó de ser portada desde el pasado jueves cuando su mensaje fue escuchado, y los periódicos y noticieros incluyeron en sus “mitades” de contenido la noticia más actualizada ahora, de un Papa en franca recuperación. Con 88 años y un pulmón y casi y medio funcionando, se mantiene a la espera de regresar a sus actividades y a una casa en Santa Marta que tendrá una adecuación como enfermería y sala de cuidados especiales para que, en caso necesario, estabilizarlo en el momento de una crisis, antes de ser trasladado al Gemelli, en caso de ser necesario. Antes de salir de la sala de prensa este domingo 9 de marzo, un periodista que regresaba a su país de origen exclamó: ¡nos vemos, hay Papa para rato! da año, pero el amor del Pueblo de Dios por su Seminario se mantiene por siempre. Gracias, porque la Providencia se manifiesta a través de su generosidad; gracias por no cansarse de orar por nosotros y por el aumento de las vocaciones sacerdotales, pues las súplicas que elevan al Señor nos fortalecen; no olviden ser animadores vocacionales allí en el hogar, lugar precioso donde surge la vocación.

Querido lector, recuerda al Señor que nos dice: “Estoy contigo, te haré signo de esperanza”

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