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Guadalajara comparte a dos de sus Obispos auxiliares con otras Iglesias particulares

por Gabriela Ceja Ramirez
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El Papa León XIV nombró a Mons. Ramón Salazar, nuevo Obispo de Mazatlán; Mons. Héctor López Alvarado, de Puerto Escondido. El Cardenal José Francisco Robles Ortega agradeció su servicio a esta Iglesia y aseguró que Guadalajara seguirá abierta a compartir los dones recibidos con otras comunidades de la Iglesia en México.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

La mañana de este 29 de septiembre, la Arquidiócesis de Guadalajara recibió con alegría una noticia que, al mismo tiempo, trae consigo el sentimiento propio de una despedida. El Papa León XIV aceptó la renuncia al gobierno pastoral de las Diócesis de Mazatlán y Puerto Escondido y nombró como sus sucesores a dos Obispos Auxiliares de Guadalajara: Monseñor Ramón Salazar Estrada y Monseñor Héctor López Alvarado, respectivamente.

El anuncio fue publicado a las 11 de la mañana, hora de Roma y 4 de la mañana de México, una vez que se conoció la noticia, el Arzobispado de Guadalajara convocó a rueda de prensa para hacer el anuncio oficial por parte del Cardenal José Francisco Robles Ortega. Durante el encuentro con los medios de comunicación, el Arzobispo de Guadalajara destacó que ambos prelados, además de haber servido durante varios años como Sacerdotes de la Arquidiócesis, han colaborado recientemente en su gobierno pastoral como Obispos Auxiliares.

“Nos alegramos con nuestros hermanos Obispos Auxiliares, que van ahora a cobrar el pleno sentido de su episcopado como sucesores de los Apóstoles, en una Iglesia particular que el Papa les confía, que Dios les confía a través del Papa”, expresó el Cardenal Robles Ortega.Monseñor Ramón Salazar Estrada será el nuevo Obispo Residencial de Mazatlán, en sustitución de Monseñor Mario Espinosa Contreras, cuya renuncia fue aceptada por el Santo Padre. Por su parte, Monseñor Héctor López Alvarado asumirá el gobierno pastoral de la Diócesis de Puerto Escondido, en Oaxaca, luego de que el Papa aceptara la renuncia de Monseñor Florencio Armando Colín Cruz.

UN ENVÍO QUE SE RECIBE CON HUMILDAD

Monseñor Ramón Salazar recibió el nombramiento con gratitud y reconoció que esta nueva encomienda representa un paso importante en su ministerio episcopal.

“Muy agradecido con Dios porque me permite ejercer su ministerio”, expresó, al recordar sus 28 años como presbítero y los cinco años que ha servido como Obispo Auxiliar de Guadalajara.

El nuevo Obispo de Mazatlán afirmó que recibe esta responsabilidad “con mucha humildad y sencillez”, consciente de sus limitaciones, pero también confiado en la gracia de Dios.

“No voy a título personal, por supuesto, es un envío y así lo quiero tomar”, señaló.Aunque todavía no conoce personalmente la ciudad de Mazatlán ni la realidad de la Diócesis, manifestó su disposición para integrarse al camino que ya ha recorrido esa comunidad eclesial, conocer su historia y caminar junto con sus fieles.

La Diócesis de Mazatlán, explicó, tiene alrededor de 68 años de haber sido erigida y comprende diversos municipios del estado de Sinaloa.

“Ya nos conoceremos, ya compartiremos la fe, la caridad en las diferentes circunstancias de la Iglesia”, afirmó, antes de dirigir un saludo a los fieles de la Diócesis que ahora le será confiada.

El nuevo Obispo también tuvo palabras de agradecimiento para la Arquidiócesis de Guadalajara, donde nació, inició su vocación, se formó en el Seminario y ejerció su ministerio sacerdotal y episcopal.

“Aquí nací, en esta Diócesis, aquí inició mi vocación, aquí me formé en el Seminario Diocesano, aquí presté mi servicio como presbítero y ahora como Obispo Auxiliar, y entonces mucho, mucho le debo a la Iglesia de Guadalajara”, manifestó.

De manera particular agradeció al Cardenal Robles Ortega por el tiempo que le permitió colaborar con él y adelantó que continuará recurriendo a su consejo cuando las nuevas responsabilidades pastorales así lo requieran.

“NO ES FÁCIL DEJAR GUADALAJARA”

Para Monseñor Héctor López Alvarado, el envío a Puerto Escondido también supone dejar una Iglesia a la que ha estado vinculado prácticamente toda su vida.

“No es fácil dejar esta Arquidiócesis en donde nací, en donde crecí, en donde inició mi vocación sacerdotal”, reconoció.

Recordó sus años de servicio como formador del Seminario, párroco, decano, Vicario Episcopal y, finalmente, como Obispo Auxiliar, ministerio que ha ejercido durante ocho años.

Agradeció al Cardenal Robles por su acompañamiento y por lo aprendido durante estos años, así como a Sacerdotes y laicos con quienes tuvo oportunidad de colaborar en distintas responsabilidades pastorales.

Sobre su nueva misión, manifestó que la recibe “con temor y temblor, pero con mucha confianza en Dios”.

Puerto Escondido, explicó, es una Diócesis joven, perteneciente a la provincia eclesiástica de Antequera, que cuenta con una población aproximada de medio millón de habitantes y en cuyo territorio existen también comunidades de pueblos originarios.

Aunque tampoco conoce todavía personalmente esta realidad eclesial, aseguró que llega dispuesto a conocerla y a dar continuidad al trabajo realizado por sus antecesores.

“Quiero dar continuidad al trabajo, al esfuerzo que se ha venido realizando durante estos años, con el deseo de una renovada fidelidad a esta nueva misión”, señaló.

ACOMPAÑAR EN MEDIO DE LAS REALIDADES DE CADA REGIÓN

Durante la rueda de prensa, los nuevos Obispos fueron cuestionados sobre los desafíos pastorales que encontrarán en sus respectivas Diócesis, particularmente ante situaciones como la violencia en Sinaloa y la diversidad cultural de Oaxaca.

Monseñor Salazar señaló que no recibió una encomienda específica relacionada con la situación de inseguridad en Sinaloa. Sin embargo, explicó que su tarea pastoral será acompañar a las comunidades en las circunstancias concretas que viven.

“Hay una encomienda pastoral: acompañar a las comunidades en las circunstancias en las que se encuentran; acompañar a los fieles que sufren la violencia”, explicó.

En este sentido, destacó la importancia de fortalecer las comunidades y centros parroquiales como espacios de acompañamiento espiritual, humano y social.

Monseñor López Alvarado señaló, por su parte, que antes de establecer acciones concretas en Puerto Escondido será necesario conocer directamente la realidad de la Diócesis, incluyendo la situación de los pueblos originarios.

Ambos coincidieron en que su ministerio episcopal no parte de iniciativas personales, sino del envío recibido del Santo Padre y de la búsqueda de responder a las necesidades concretas de las comunidades que ahora les serán confiadas.

GUADALAJARA, UNA IGLESIA QUE COMPARTE

El Cardenal José Francisco Robles Ortega destacó que estos nombramientos permiten comprender que la Iglesia de Guadalajara no existe de manera aislada, sino en comunión con las demás Iglesias particulares y con el sucesor de Pedro.

“La Iglesia no se reduce a un lugar, la Iglesia tiene, por así decir, muchas casas, muchas familias que la forman, única Iglesia en comunión con el sucesor de Pedro, el Papa”, afirmó.

Recordó que no es la primera vez que un Obispo Auxiliar de Guadalajara es enviado a servir a otra Diócesis. Mencionó a Monseñor Eduardo Muñoz como Obispo de Autlán y a Monseñor Engelberto Polino como Obispo de Tepic, ambos anteriormente Obispos Auxiliares de Guadalajara.

Para el Cardenal, estos envíos son también una oportunidad para compartir con otras Iglesias los dones que Dios ha concedido a la Arquidiócesis.

“Guadalajara tiene la dicha de ofrecer, de los dones que Dios le ha dado a esta Iglesia, un servicio a las demás Iglesias”, expresó.

Ante la pregunta sobre la posibilidad de que sean nombrados nuevos Obispos Auxiliares para Guadalajara, el Cardenal señaló que esa decisión corresponde exclusivamente al Papa.

“No me han quitado nada de lo que yo soy dueño. Yo no soy dueño de la vocación y de la identidad que ellos tienen ante Dios”, puntualizó.

Aseguró que, si el Santo Padre considera necesario nombrar nuevos auxiliares, recibirá esa decisión “completamente abierto y agradecido”.

LAS FECHAS DE INICIO DE MINISTERIO, PENDIENTES

Hasta el momento no se han definido las fechas en que Monseñor Salazar y Monseñor López asumirán formalmente el gobierno pastoral de sus respectivas Diócesis.

Ambos explicaron que, de acuerdo con lo establecido por el Derecho Canónico, existe un plazo aproximado de dos meses, aunque la fecha concreta dependerá de distintos factores, entre ellos la agenda de la Nunciatura Apostólica y la situación de cada Iglesia particular.

Una vez definidas, las fechas serán comunicadas oportunamente a las comunidades diocesanas.

Con estos nombramientos, dos sacerdotes formados en Guadalajara y que durante los últimos años han colaborado en el gobierno pastoral de la Arquidiócesis emprenden ahora una nueva etapa de su ministerio. Se trata, como señaló el Cardenal Robles, de una Iglesia que reconoce que sus dones no le pertenecen exclusivamente, sino que pueden convertirse también en servicio para otras comunidades de la Iglesia en México.

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