
LUPITA:
¡Quiero ser feliz!, pero no sé qué pasa conmigo que no puedo serlo. No me siento bien en ningún ambiente, me veo sola, como sin rumbo. Me atrae algo y después deja de gustarme. No encuentro mi lugar.
Sonia N.
HERMANA MÍA, SONIA:
Es muy bueno detenerse y cuestionarse a sí mismo. Muchos pasan por momentos así y es normal experimentarlos cuando estas tratando de descubrir quién eres y qué quieres en la vida. No tienes que tener todas las respuestas ahora mismo. Tu vida es un proceso de descubrimiento y crecimiento, y está bien tomar un tiempo para explorar y aprender.
Por lo pronto, ya has descubierto las muchas actividades y ambientes que no te gustan. Sigue adelante convencida de que lo que es para ti llegará a su tiempo.
Cultivar virtudes es una clave que te ayudará a vivir el día a día con entusiasmo. Sin pretender encontrar todas las respuestas a la vez, intenta mantener dos actitudes fundamentales: gratitud y alegría.
Empieza por agradecer todo, ¡todo! El nuevo día, el agua de la regadera, el desayuno, la actividad que realizas, tu salud o tu enfermedad, tus amigos o la ausencia de ellos. Todo es gracia, todo tiene un para qué y, vale la pena dejar de renegar por lo que no es como quisieras, y empezar a aceptar las cosas tal como son.
Empéñate en convertirte en la mejor versión de ti misma y deja que la vida te sorprenda. Para conseguirlo, haz todo lo que contribuya a tu salud física, mental y espiritual. Elabora una lista de tus malos hábitos actuales y decídete a erradicarlos practicando la virtud opuesta. Por ejemplo: si estás comiendo o bebiendo de forma inadecuada, prepárate para adquirir un régimen alimenticio saludable; si estás saturada de todo tipo de actividades, elige realizar solo aquellas que están edificando tu vida y descarta las que sólo absorben tu energía negativamente; si estás demasiado ensimismada, sal al encuentro de otros, puedes participar en un sinnúmero de obras sociales y de servicio llegando a quienes más necesitan ayuda; si has dejado de lado tu oración y tampoco vas a Misa, ¡vuelve!, experimenta la paz que se instala en el alma cuando te dejas abrazar por Dios.
Si no tienes la motivación suficiente o lo has intentado antes sin éxito, busca ayuda. Se vale todo menos no hacer nada.
La felicidad plena sólo se experimenta en el cielo, pero recuerda: ¡El camino al cielo, es ya el cielo!
Lupita Venegas/ Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial
