Hermanas y hermanos en el Señor:
Dios tiene un proyecto sobre la familia: que un hombre y una mujer, por amor, establezcan la alianza del matrimonio y sean bendecidos por los hijos.
Vivimos en un momento cultural en el que esto se cuestiona, se plantea de distinta manera, quiere desconocer este proyecto y se proponen otro tipo de uniones a las que se les quiere llamar matrimonio. Este, en sentido cristiano, tiene como fundamento base a la madre, es decir, a ella –juntamente con el padre– que reciben a los hijos, y ambos tienen la misión de cuidarlos, de ayudarles a madurar en el seno de su amor.
El papel del padre y la madre es traer a los hijos a la vida y custodiarlos en todo momento de su vida, pero cuando estos descubren su vocación y el proyecto al que están llamados, los papás tienen que respetar esa decisión, aunque de momento no lo entiendan completamente y, en ocasiones, se sienten marginados de lo que el hijo está llamado a hacer o quiere hacer.
Lo que hicieron María y José fue asumir la misión de su Hijo, meditarla y asimilarla en su corazón, y respetar el proyecto de su vida. Esta es la misión de los papás: traer a los hijos al mundo, ayudarlos a crecer y a madurar, y cuando descubran su vocación, respetarlos y apoyarlos.
Puede suceder que los padres digan: “Yo no quería que mi hijo eligiera esa carrera”, o “yo no esperaba que quisiera ser Sacerdote, que quisiera ser médico”.
Es verdad que muchas veces, de momento, no entienden la elección del hijo, pero su misión es respetar, porque cada uno de nosotros tenemos una vocación que cumplir.
Por otra parte, aunque cada hijo descubra su misión, debe saber que, mientras estén con sus padres, tienen que respetarlos y reconocer su autoridad.
¡Qué satisfacción de los padres de familia ver crecer a sus hijos en aprendizaje, en el saber de la vida, verlos crecer en estatura! ¡Qué satisfacción de los padres es ver a sus hijos crecer en el favor de Dios, es decir, en la fe y en el amor a Él! Aquí está sintetizado el plan de Dios sobre la familia, y la tarea de los papás respecto a los hijos.
Los hijos también tienen deberes para con los padres: amarlos, respetarlos, cuidarlos –de manera especial en la vejez-; y aunque los papás, por los años vayan perdiendo la lucidez, los hijos tienen que reconocerlos, tenerles paciencia, amarlos y respetarlos.
En este sentido, el Papa Francisco ha dicho que “la familia de Nazaret es modelo porque es una familia que dialoga, que se escucha, que habla. Una familia que no se comunica no puede ser una familia feliz…
Escuchar es dar importancia al otro, reconocer su derecho a existir y a pensar por sí mismo. Los hijos necesitan esto. Piénsenlo bien, padres de familia, escuchen, los hijos lo necesitan…
Un momento privilegiado para el diálogo es la comida. Es bueno estar juntos en la mesa y hablar. Esto puede resolver muchos problemas. Nunca hay que permanecer encerrado en sí mismo o, peor aún, con la cabeza en el celular” (Angelus. Diciembre 29 de 2024). Fundamental, pues, para conocerse el diálogo padres–hijos.
Yo les bendigo en el nombre del Padre,
y del hijo y del Espíritu Santo.
