José De Jesús Parada Tovar

El pasado primero de octubre, fue reinaugurada, tras su remodelación, la tumba que guarda los restos del primer Obispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, D. José Trinidad Sepúlveda Ruiz Velasco, y que se encuentra al pie del altar dedicado a Santa Teresita, en la Catedral de San Marcos de aquella ciudad. La iniciativa surgió de quien fuera su Auxiliar y luego sucesor durante 27 años, actualmente Arzobispo Emérito de Acapulco, D. Felipe Aguirre Franco, contando con la aprobación y respaldo del Arzobispo Metropolitano, D. José Francisco González González.
Tal propuesta vino trabajándose desde el año pasado, encomendada a un grupo de laicos con el Sr. Jorge Lanz Garrido a la cabeza, y bajo la supervisión del Pbro. Elí Ballinas Urbina, Rector de la Catedral. Refirió Monseñor Francisco González que “el mismo señor Sepúlveda había externado su deseo de ser sepultado ahí, pues le rogaba a Santa Teresita, Patrona de las Misiones, que intercediera para que el Papa le concediese un Obispo Auxiliar para tan grande Diócesis, tan poblada y poco comunicada. Previamente había invitado como misionero al Padre Felipe Aguirre, igualmente del Clero tapatío, quien inicialmente fue Párroco de la Catedral tuxtlense. Y, cuando fue notificado de que sería ungido Obispo, también oró ante la Santa para discernir su nuevo compromiso.
“Cabe señalar -prosiguió el Arzobispo Gonzálezque en ese mismo espacio oró hincado por varios minutos el Papa Juan Pablo II (hoy Santo) en su visita a Chiapas en mayo de 1990. La lápida original estaba a ras del piso, y por ende la gente no se percataba de lo que había allí. Ahora se hizo un alzado con láminas de mármol. Por cierto, el día del sepelio del Sr. Trinidad Sepúlveda (7 de septiembre de 2017) tembló fuertemente, e incluso la Catedral se cerró por varios años”
Previamente al acto de reinauguración, el Prelado Metropolitano presidió una Solemne Concelebración Eucarística, acompañado de su Obispo Auxiliar, D. José Luis Mendoza Corzo, del Arzobispo Aguirre Franco y de un buen número de Sacerdotes.
MERITÍSIMO TRAYECTO
Originario de Atotonilco el Alto, Jalisco, José Trinidad Sepúlveda nació el 30 de marzo de 1921. Se formó hacia el sacerdocio en el Seminario Diocesano de Guadalajara y en la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, donde fue ordenado Presbítero el 27 de marzo de 1948. Desde 1950 hasta 1965 fungió como Formador, primero como Prefecto en el Seminario Menor y luego en el Mayor en las Facultades de Filosofía y de Teología. Entre otras materias que impartió, descolló como Profesor de Literatura y de Arte Sacro, sobresaliendo en el diseño artístico y la propuesta temática de los Monumentos para el Corpus Christi.
Sacerdote virtuoso de personalidad bien definida, con don de gentes y experiencias apostólicas (sobre todo coordinando Campos-Misión en pueblos con los seminaristas), que con sus dotes hizo mucho bien al Seminario”, asienta el Informe Rectoral de 1965 por parte del Canónigo J. Jesús Becerra Fernández, Rector.
Ya como el primer Obispo de Tuxtla a partir de julio de 1965, trabajó intensamente con verdadero celo misionero, desplazándose hasta recónditos lugares de la selva chiapaneca lo mismo a caballo que en remuda o en bicicleta. Así lo recuerdan en la capital y en poblaciones mestizas e indígenas. Fundó el propio Seminario Diocesano; encargó al Arquitecto tapatío Ignacio Díaz Morales la adaptación de la antigua Parroquia como nueva Catedral de San Marcos; le imprimió solidez y empuje a la formación y el apostolado de los seglares; participó en las últimas sesiones y el cierre del Concilio Ecuménico Vaticano Segundo…
Veintitrés años después, el Santo Padre Juan Pablo II lo designó Obispo de la Diócesis de San Juan de los Lagos, a la que pastoreó hasta enero de 1999. En mayo de 1990 recibió la visita del Sumo Pontífice, quien coronó la venerada Imagen de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.
Monseñor Sepúlveda decidió vivir sus últimos años en Guadalajara, primero en un Convento de Religiosas y después en el Albergue Trinitario Sacerdotal. A sus 96 años, y lleno de méritos pastorales, feneció el 4 de septiembre de 2017.
