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Humanidad Magnífica: Guía para «permanecer profundamente humanos»

por Gabriela Ceja Ramirez
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José Rubén Alonso González

Esperada por muchos, el Papa León XIV entregó y presentó el pasado 25 de mayo, su primera Carta Encíclica “Magnifica Humanitas” (Humanidad Magnífica, en español) sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Un documento del magisterio (enseñanza) en el marco, continuidad y profundidad de la Doctrina Social de la Iglesia en un cambio de época, como hace más de un siglo lo fue la revolución industrial y que su predecesor, León XIII (Pontífice de 1878 a 1903), respondió con su encíclica “Rerum novarum” (De las cosas nuevas. 15 de mayo de 1891).

El propio Papa confesó el origen de esta encíclica en su presentación, y por ello la devuelve a su punto de partida: la escucha.
“He escuchado a científicos e ingenieros que trabajan con sincero entusiasmo en tecnologías capaces de aliviar un sufrimiento inmenso; a líderes políticos y funcionarios públicos que han buscado con perseverancia reglas justas; a padres y profesores que están profundamente preocupados por el futuro de las generaciones más jóvenes.
Otras voces, muy preocupantes, también me han llegado sobre sistemas de armas cada vez más autónomos que están prácticamente fuera del alcance humano para gobernarlos eficazmente. Escucho relatos muy preocupantes sobre algoritmos que pueden bloquear el acceso a la sanidad, el empleo y la seguridad basándose en datos contaminados por prejuicios e injusticias. Y he escuchado el silencio de quienes no tienen voz cuando se toman decisiones que probablemente generarán nuevas formas de exclusión y sufrimiento”.
De esta escucha surgió una convicción inquietante expresada en Magnifica Humanitas: “la inteligencia artificial debe ser desarmada”, dijo el Papa al terminar su presentación.
El centro de Humanidad Magnífica es la persona humana, pero no sólo en relación al desarrollo de la inteligencia artificial, sino su incidencia en la vida personal, comunitaria, social, en la economía, en la política, en la justicia, en el medio ambiente, en la construcción de la paz.
No demoniza ni condena el progreso tecnológico; antes bien, lo dimensiona y coloca teniendo como referencia, centro y fin, el desarrollo de lo que es humano, lo que nos hace y lleva a la plenitud humana: “Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor”.

¿Cómo leer Humanidad Magnífica?


Aquí unas propuestas
a) Leerla como una reflexión sobre el ser humano. Humanidad Magnífica no es un manual sobre la inteligencia artificial. Su centro es una propuesta sobre lo que es el ser humano; antropológica. ¿Qué significa ser persona en un mundo gobernado de datos, automatizado y la eficiencia utilitarista?, ¿qué cosas hacen verdaderamente humana una vida?, ¿qué dimensiones de la existencia no pueden reducirse a cálculo?, ¿qué ocurre cuando la eficiencia se convierte en el criterio supremo?
b) Leerla desde la Doctrina Social de la Iglesia. Humanidad Magnífica recorre el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia, en particular desde León XIII en el siglo XIX hasta el XXI, recuperando la verdad revelada en las Sagradas Escrituras y la Tradición de los Padres de la Iglesia, así como la respuesta de la Iglesia con el Concilio Vaticano II y los distintos pontífices que sucedieron a León XIII en el siglo XX. De ahí la continuidad y profundidad que el Papa León XIV ofrece para el siglo XXI: para ahora y para mañana.
c) No buscar respuestas rápidas o simples en Humanidad Magnífica. La encíclica surgió de la escucha, por lo que el diálogo es fundamental para “construir” la humanidad.
El Papa León XIV enfatizó que “la inteligencia artificial debe ser desarmada” para que su uso apunte a los caminos que desarrollen a la humanidad plena. Pero advierte: “desarmar, sin embargo, no es suficiente. Debemos construir”.
“La inteligencia artificial puede ser un lugar de construcción de la historia desde un horizonte de comunión, en el que el progreso técnico aprende a servir a la vida humana”, precisó el Papa.
Y abundó: “Solo con una visión tan integral la inteligencia artificial puede dirigirse hacia el bien común. Solo juntos -quienes diseñan sistemas y quienes los afectan, países más ricos y pobres, instituciones e individuos, centros de poder y periferias- podremos construir un futuro, no para unos pocos privilegiados, sino para toda la familia humana”.

¿Dónde encontrar la Encíclica “Magnifica Humanitas”

En el sitio oficial del Vaticano
https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/encyclicals/documents/20260515-magnifica-humanitas.html

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