LAURA CASTRO GOLARTE

Una velocidad inusitada y un adelanto de décadas en pocos meses. ¿Cuál es el sentido de las reformas? Garantizar la igualdad sustantiva para las mujeres en la Constitución. Es decir, igualdad en los hechos con un marco legal congruente.
La lucha de las mujeres es centenaria. Más allá de una fecha, que es muy importante y adecuada para hacer un recuento y llamar la atención sobre sus causas, a lo largo de la historia de la humanidad miles lo han intentado, pero habían sido esfuerzos aislados, efímeros, minimizados y descalificados. Muchas de ellas fueron condenadas al silencio de diversas, incluso fatales maneras.
Las manifestaciones unificadas empezaron a dar resultados y, con todo, el avance ha sido lento. Los obstáculos saltan a cada momento y no cesan, sin embargo, la persistencia de las mujeres por lograr igualdad sustantiva empieza a rendir frutos y con un ligero aceleramiento en los hechos concretos para el adelanto de las mujeres.
Esa rapidez inusitada ha sido especialmente notoria en México marcada por un hecho histórico: por primera vez en la historia nacional la Presidencia de la República la ocupa una mujer.
Difícilmente, las primeras decisiones de Claudia Sheinbaum, habrían sido distintas. Tomó posesión el 1 de octubre de 2024 y el 3 de octubre presentó un paquete de reformas constitucionales y legales para las mujeres que fueron procesadas y aprobadas en el Poder Legislativo y publicadas en el Diario Oficial de la Federación para que entraran en vigencia el 16 de noviembre del año pasado.
La igualdad de género está integrada por tres aspectos fundamentales: igualdad formal, sustantiva y de resultados. La primera, dicho de manera simple, se logra con la promulgación de leyes (de jure); la segunda, con la aplicación de esas leyes (de facto) y la tercera, con los avances específicos y medibles de las dos primeras.
CAMBIOS SUSTANCIALES
Los cambios en México incluyen la parte formal y está en plena ejecución la sustantiva: igualdad salarial entre hombres y mujeres (a trabajo igual, salario igual sin distinción de género); la ampliación de la obligatoriedad de paridad de género en las administraciones públicas federal, estatales y municipales.
Además. se fortalecen las medidas de protección para las mujeres en materia de violencia digital -lo que se conoce como Ley Olimpia- y las leyes que garantizan que “el agresor salga de casa”.
Se garantiza mayor protección para las mujeres frente a la denominada violencia vicaria, que se refiere a la ejercida contra las mujeres a través de una tercera persona, generalmente por medio de amenazas, condicionamiento y agresiones a través de las hijas y los hijos.
A partir de los cambios, se dispuso que todos los Estados cuenten con fiscalías de investigación especializadas en delitos por razón de género; que las instituciones de seguridad pública y procuración de justicia actúen con perspectiva de género y, en la Constitución, se consigna el derecho de todas las personas a una vida libre de violencia.
También se creó el Registro Nacional de Medidas de Protección de las mujeres, adolescentes, niñas y niños con el propósito de trabajar con una mejor y mayor coordinación y colaboración interinstitucional entre los tres órdenes de gobierno.
Las reformas legales son básicas, sigue ahora la defensa de tales normas para su correcta aplicación y la ejecución de las nuevas medidas que deben dar resultados.
Por primera vez a nivel federal hay una Secretaría de las Mujeres. En algunos Estados de la República operan ya secretarías con las mismas y otras tareas y facultades. En el caso de Jalisco se denomina Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Hombres y Mujeres.
Las demandas son añejas y los logros hoy, resultado de una lucha persistente, constante, irrenunciable, valiente y determinada. Aunque no todo termina aquí. No se puede decir que se ganó de una vez y para siempre.
Es preciso insistir, especialmente en un cambio cultural que tiene sus propios ritmos, contextos, obstáculos y circunstancias. Un cambio cultural que nos debe alcanzar a todos y a todas para una efectiva, real y cada vez más consistente igualdad sustantiva.
