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INDULGENCIA PLENARIA Expresión del amor ilimitado de Dios

por Quetzali Hernández
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Si bien el Año Jubilar nos regala gracias ilimitadas, también nos compromete a corresponder y entregar nuestras vidas

SONIA GABRIELA CEJA RAMÍREZ

Un Año Jubilar en la Iglesia Católica es un tiempo especial de gracia y perdón que se celebra cada 25 años, de manera ordinaria, aunque también hay otros que son extraordinarios y convocados por el Sumo Pontífice. Estos años tienen una tradición bíblica desde el Antiguo Testamento, en donde se menciona el “Año del Jubileo” cada 50 años, como un tiempo de liberación y restauración.

En la Iglesia Católica, el primer Año Jubilar se celebró en 1300 y fue convocado por el Papa Bonifacio VIII. Desde entonces, se han celebrado regularmente y cada uno tiene su propio enfoque y temas específicos.

Los Años Jubilares son un momento de reflexión, celebración y renovación espiritual, así como una oportunidad para recibir la gracia de las indulgencias, que son una forma de remisión de la pena temporal por los pecados ya perdonados.

Dentro de la Iglesia, estas gracias están reguladas por el Manual de Indulgencias en el que se señala, estas son un aspecto importante para la vida espiritual y sacramental de los fieles, cuyo propósito es ayudar a los creyentes a alcanzar una mayor purificación y reconciliación con Dios.

¿QUÉ SON LAS INDULGENCIAS?
Las Indulgencias se dividen en dos categorías: Plenarias y Parciales.

Las Indulgencias Plenarias remiten toda la pena temporal, mientras que las Parciales remiten solo una parte.

La Iglesia enseña que, aunque los pecados pueden ser perdonados a través del Sacramento de la Confesión, aún puede quedar una pena temporal que debe ser expiada (en el purgatorio). A través de las indulgencias se nos ofrece un medio para reducir o eliminar esta pena.

CONDICIONES PARA GANARLA
Para obtener una Indulgencia se deben cumplir ciertas condiciones.

En el caso de las Plenarias, se requiere:

Rezar por las intenciones del Papa: Esto puede incluir oraciones como el Credo, el Padre Nuestro y el Ave María.

Estar en estado de gracia: Esto significa que el fiel no debe tener pecado mortal, es decir, debe acercarse al Sacramento de la Reconciliación.

Intención de recibirla: La persona debe desear ganar la Indulgencia.

Realizar la obra específica: Esto puede incluir actos como visitar un lugar sagrado (peregrinación), rezar el Rosario o participar en una celebración litúrgica.

Comunión: Es recomendable confesarse y recibir la Comunión el mismo día. En caso de acercarse previamente, deberá ser, máximo, una semana antes.

Rezar por las intenciones del Papa: Esto puede incluir oraciones como el Credo, el Padre Nuestro y el Ave María.

Pedir por las intenciones del Santo Padre es fundamental para obtenerla.

Para las Indulgencias Parciales las condiciones son más flexibles. Aunque se requiere la intención de recibir la Indulgencia y la realización de la obra, no es necesario cumplir con todos los requisitos de la Plenaria.

OBRAS PARA OBTENERLAS
El Manual de Indulgencias detalla diversas obras que pueden otorgarlas. Algunas de las más comunes incluyen:

Indulgencias Plenarias: Visitar una Catedral o un lugar sagrado en ciertas festividades. En el caso de la Arquidiócesis de Guadalajara, para este Jubileo, se han designado además de la Catedral Metropolitana, la Basílica de Zapopan, el Santuario de los Mártires y ciertas Iglesias en las vicarías foráneas.

Indulgencias Parciales: Rezar ciertas oraciones, leer la Biblia, realizar actos de caridad o practicar la mortificación.

Otras maneras para ganarlas:

  • Participar en la adoración Eucarística.
  • Rezar el Rosario en familia.
  • Realizar una peregrinación.

NO SE TRATA DE UNA TRANSACCIÓN
El Manual de Indulgencias también enfatiza que no son un “pago” por el pecado, sino una expresión de la gracia de Dios que permite a los creyentes participar en la redención de Cristo.

INDULGENCIAS A LO LARGO DE LA HISTORIA

  • Siglo III: Se comienzan a ver prácticas de penitencia que incluían la remisión de penas a través de actos de contrición y obras de caridad.
  • Siglo IV: Con el crecimiento de la Iglesia y la formalización de la penitencia, comienzan a hablar de la remisión de penas temporales.
  • Siglo IX y X: Se establece una relación más clara entre las obras de penitencia y la remisión de penas. Se habla de indulgencias como un medio para reducir la pena temporal.
  • Siglo XI: El Papa Urbano II, en el Concilio de Clermont (1095), promueve las indulgencias en el contexto de las Cruzadas; ofrece la remisión de penas a quienes participaran en ellas.
  • Siglo XII y XIII: Se formalizan y se establece la práctica de otorgarlas por obras específicas.

Esta gracia es vista como un medio para crecer en la vida espiritual y acercarse a Dios. A través de ella, los fieles pueden experimentar la misericordia divina y la purificación del alma.

La Iglesia ha defendido que no son una “compra de salvación”, sino una manifestación del poder de atar y desatar lo concedido por Cristo a la Iglesia (cf. Mateo 16,19).

Además, el Concilio de Trento (1545-1563) reformó profundamente las prácticas asociadas con las indulgencias.

En 1967, el Papa Pablo VI revisó las normas sobre ellas en el documento Indulgentiarum Doctrina (Doctrina de las indulgencias) y explicó que son un medio para crecer en santidad y fomentar obras de misericordia.

Por su parte, el Papa Juan Pablo II dedicó una catequesis al tema el 29 de septiembre de 1999. En ella, explicó que Jesús crucificado es la gran “indulgencia” que el Padre ha ofrecido a la humanidad, proporcionando el perdón de las culpas y la posibilidad de la vida filial en el Espíritu Santo. Destacó que, aunque la reconciliación con Dios se basa en un ofrecimiento gratuito y abundante de misericordia, también implica un proceso en el que participan tanto el individuo (con su compromiso personal), como la Iglesia a través de su ministerio sacramental.

JUBILEO 2025
En el contexto del Jubileo de 2025, la Penitenciaría Apostólica ha publicado normas sobre su concesión.

Enfatizó que la Indulgencia es una gracia jubilar que permite descubrir cuán ilimitada es la misericordia de Dios. Estas normas buscan motivar a los fieles a desear y buscar este don de gracia durante el Año Santo. Para obtener la Indulgencia Plenaria durante el Jubileo de 2025, los fieles deben estar verdaderamente arrepentidos, libres de cualquier apego al pecado y motivados por la caridad. Además, cumplir con las condiciones ya expuestas en este artículo.

El Jubileo 2025, tiene como tema “Peregrinos de Esperanza”. Este evento es una oportunidad para que los fieles reflexionen sobre su fe y se acerquen a Dios a través de la experiencia de la peregrinación. Es una oportunidad para recibir la gracia de las indulgencias.

LA GRACIA NOS COMPROMETE
Por su parte Monseñor Ramón Salazar Estrada, Obispo Auxiliar de Guadalajara, explicó que cada 25 años, en cada Jubileo, “recordamos la obra de salvación de Nuestro Señor, su Encarnación y su entrega en la Redención, Pasión, muerte y Resurrección, y todos esos dones que nos da desde su encarnación hasta su glorificación, son dones que podemos recibir, que se nos ofrecen y podemos estar renovando”.

Añadió que es un don particular, pero “no solamente es cuestión de recibirlos o de gozarlos, sino que también se nos pide, y se espera de nosotros, una clara correspondencia a estos dones”.

En correspondencia a estas gracias, cada uno debe empezar por escuchar la Palabra de Dios: “por querer responderle con la conversión en nuestra vida, por quererle seguir en su Palabra según su enseñanza, por quererle difundir (…) Una vez recibida la indulgencia, nuestro compromiso debe ser a un seguimiento mayor”.

Resaltó que es importante agradecer los dones y gracias que recibimos por la Encarnación y Redención de Jesucristo. Añadió que los Sacramentos son apoyo en la perseverancia: “¿qué mejor que poder responder de forma atenta, al escuchar su Palabra, atendiéndola, reflexionándola, profundizándola, acercándonos a los sacramentos”.

«Nosotros podemos hacerlo en los ambientes más ordinarios: el social, familiar, en el profesional, en todos en los que nos encontremos. Ahí podemos hacer manifiesta esta gran obra de la salvación y vivir el Año Jubilar”, concluyó.

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