
ALFREDO ARNOLD
Un artículo muy interesante sobre el abuso infantil fue publicado en Semanario del pasado día 1 de febrero. Su autora, Miriam Bretón Mora describió los abusos que se cometen contra los menores desde antes de su nacimiento y durante los años de infancia y pubertad. El panorama en México es estrujante. A continuación, reproducimos la entrada del artículo mencionado: “México se encuentra ante una dolorosa paradoja en la protección de sus menores. Por un lado, el marco legal reconoce la no penalización de la mujer por la interrupción del embarazo. Esta modificación legal, aprobada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde 2021, es presentada como una respuesta a contextos de violencia y abuso. Sin embargo, por otro lado, y de manera silenciosa, las cifras de violencia sexual contra la infancia y adolescencia han escalado dramáticamente en la última década, evidenciando un profundo vacío en la protección integral y la persecución de los agresores”.
En redes sociales, la periodista Laura Gutiérrez Franco también publicó un artículo muy interesante en contra de la permisividad sexual de los menores de edad.
El tema nuevamente se puso de moda ya que, en la misma semana, el Congreso de Jalisco desechó una sentencia de la Suprema Corte sobre la edad para el “cambio de identidad”. La votación de los diputados jaliscienses fue de 22-11 y una abstención. Es decir, se frenó la opción de los menores de cambiar de identidad sexual mediante la sustitución de documentos legales, como el acta de nacimiento o la CURP a través de un sencillo y barato trámite en el Registro Civil.
Al margen del camino que siga esta disputa legal, añadiré algunas ideas a las que ya expresaron las dos periodistas antes mencionadas, 22 diputados locales y el propio Gobernador.
El sexo biológico es la cosa más natural del mundo, se nace siendo hembra o varón sin que para ello intervenga la voluntad de los padres. Así es desde la Creación. Incluso, la proporción de hombres y mujeres guarda un equilibrio numérico natural, que sólo se ha roto a causa de las guerras mundiales pero que, al cabo de un corto tiempo, milagrosamente se vuelve a equilibrar.

En el mundo animal, que es lo más parecido al hombre, la división entre macho y hembra ha funcionado a lo largo de toda la historia, lo cual permite la sobrevivencia de las especies.
Y en el plano familiar, no corresponde al Estado sino a los padres guiar la educación de sus hijos. Este proceso puede estar plagado de inconsistencias, sobre todo en los tiempos actuales debido al deterioro de la familia en algunos países occidentales, pero la manutención y formación de los hijos menores de edad sigue siendo responsabilidad de los padres o cuando menos de uno de ellos.
A propósito del tema, les platico una anécdota: Tenía yo tres años de edad cuando alguien me puso un vestido para ver cómo me vería si fuera niña. Los rizos me llegaban casi hasta la espalda. Al parecer, nadie se dio cuenta de que tomé un carrito con una muñeca y comencé a caminar. Así llegué hasta el malecón que estaba a una cuadra, en Mazatlán. Mis familiares comenzaron a buscarme, preguntaban por un niño, hasta que alguien les informó de “la niña” que había pasado por ahí paseando a su muñeca. Al final, todo quedó en un susto, pero aquel episodio se convirtió en una enseñanza. Los niños son niños; las niñas son niñas.
No juzgo a amigos y amigas con problemas de identidad sexual que he conocido a lo largo de mi vida, pero el que haya personas que padecen este problema no justifica el hecho de que se deba promover el error desde de los gobiernos, y menos contra la infancia.
El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de larga experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.
