¿Soy una persona espiritual y comprometida?

PBRO. J. JESÚS SUÁREZ ARELLANO
¿QUÉ NOS DICE DIOS?
Génesis 12, 1-4: Dios llama a Abrahám a abandonar sus seguridades e iniciar un camino de fe y esperanza hacia una tierra prometida que se le dará al pueblo que nacerá de él… Y obedeció…
Mateo 17, 1-9: Se nos da una visión fugaz de la gloria que vivía en Jesús… Esto fortalece nuestra fe y la esperanza de transformarnos en Cristo en nuestra vida cotidiana…
REFLEXIONEMOS:
La transfiguración se nos narra con elementos propios de las “teofanía” del Antiguo Testamento. Resaltemos algunos:
- Los testigos: Pedro, Santiago y Juan. Aunque todos necesitamos percibir a Dios, sólo unos pocos alcanzan esa meta…
- El monte representa la subida que se debe realizar para “encontrarse” con Dios. Vivimos en un mundo “bajo” y existe una esfera espiritual a la que aspiramos…
- La luz. Representa la Gloria de Dios que, a veces, se encuentra en la “obscuridad” y el dolor…
- La nube. Simboliza la protección de Dios que se oculta en quienes lo obedecen…
- Moisés y Elías. Conectan a Jesús con el Antiguo Testamento…
- La voz del Padre: “escúchenlo”. Nos dice: descúbrelo, conócelo, acéptalo, obedécelo, transfigúrate en él para que transfigures tu entorno…
Pedro, elevado por encima de su cotidianeidad, quiso permanecer en esa ensoñación. Sin embargo, al concluir la visión, Jesús ordena descender y guardar silencio. Los discípulos deben continuar su vida habitual, impulsados por esa experiencia transformadora. A veces, también nosotros queremos evitar nuestras responsabilidades y situaciones difíciles. ¿Cómo puedo conectar mi vida interior con mis problemas? ¿Qué tipo de vida espiritual cultivaré para acercarme a Dios, renovarme y actuar congruentemente?

La transfiguración muestra dos dimensiones la vida: la relación con Dios y la relación con los demás. Frecuentemente nos cuesta equilibrarlas y nos enfocarnos en una sola. Integrar la reflexión en nuestras actividades diarias ayuda a armonizar lo espiritual y lo cotidiano.
Todos quisiéramos permanecer en los “momentos cumbre” como el de la transfiguración… así que, se nos presentan varios retos:
- Alimentar la espiritualidad. Aunque no podamos ir mucho al templo, nutramos nuestra espiritualidad con la Palabra, reflexionando, orando y practicando la caridad.
- Descubrir la espiritualidad en la vida ordinaria. Se es cristiano también “abajo” del monte… Ralenticemos nuestras prisas para descubrir lo que realmente queremos y hace bien a nosotros mismos y a nuestros hermanos… ¿Busco lo que realmente necesito?
- Encontrarnos con Dios no sólo en las grandes revelaciones, sino también en lo cotidiano: con la familia, los extraños y personas necesitadas. Podemos encontrar dicha y luminosidad si aprendemos a disfrutar todos los momentos…
- Aceptar nuestra vida tal cual es y dejar de pelear. Necesitamos transfigurar la cotidianidad desde nuestra fe en el crucificado y resucitado…
- Cultivar una espiritualidad de servicio al Dios escondido… Algunos buscan a Dios sólo para que les dé paz, pero, a veces, Él quiere dejarnos muy inquietos cuando nos encontramos con Él…
TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:
- Haz ejercicios de introspección…
Reflexiona sobre cómo puedes hacer que tu vida sea más plena y no sólo más placentera…
Transfigúrate.
- Haz momentos de oración, “Señor Jesús, hoy te vi en un niño con la cara sucia, en una mujer anciana… Te sentí cuando te acercaste en un migrante, me doliste cuando estabas en el adicto… Me sentí abrumado y estrujado por tu omnipresencia… Transfiguraste mi mundo expandiendo sus fronteras…”
Al ritmo de tu respiración profunda, sacando el estrés que te aleja de la paz de Dios, llénate del Espíritu al inspirar y saca tus preocupaciones al expulsar el aire… Continúa dialogando con Dios…
¡Escribe tus oraciones!
