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¡Justicia, Justicia..!

por Quetzali Hernández
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Justicia exigen en Veracruz miles de estudiantes. “Las lluvias afectaron, pero la falta de negligencia más”. De justicia habla el Papa León con ocasión del Jubileo dedicado a quienes, de distintas maneras, trabajan en el amplio campo de la justicia. Agricultores de todo México también se manifestaron pacíficamente… Y así, aquí y más allá. Y dice el sucesor de Pedro, “el Jubileo nos convierte a todos en peregrinos que, al redescubrir los signos de la esperanza que no defrauda, desean «recuperar la confianza necesaria -tanto en la Iglesia como en la sociedad- en los vínculos interpersonales, en las relaciones internacionales, en la promoción de la dignidad de toda persona y en el respeto de la creación»

En su derecho está el Papa para clarificar, iluminar, profundizar en el tema. Qué mejor ocasión para reflexionar más de cerca sobre la justicia y su función, que sabemos es indispensable tanto para el desarrollo ordenado de la sociedad como virtud cardinal que inspira y orienta la conciencia de cada hombre y mujer. La justicia, en efecto, está llamada a cumplir una función superior en la convivencia humana, que no puede reducirse a la simple aplicación de la ley o al trabajo de los jueces, ni limitarse a lo menos, lo ya establecido. «Tú amas la justicia y odias la iniquidad», refiere el Salmo 45, nos recuerda la expresión bíblica, exhortando a cada uno de nosotros a hacer el bien y evitar el mal.

¡Cuánta sabiduría contiene la máxima “Dar a cada uno lo que es suyo”! Y, sin embargo, todo esto no agota el deseo profundo de lo justo que está en cada uno de nosotros, esa sed de justicia que es el instrumento clave para construir el bien común en toda sociedad humana. En la justicia se unen la dignidad de la persona, su relación con el otro y la dimensión de la comunidad hecha de convivencia, estructuras y reglas comunes. Toda relación social pone en el centro el valor de cada ser humano, que debe protegerse mediante la justicia frente a los diferentes conflictos que pueden surgir en la acción individual, o en la pérdida de sentido común que incluso puede afectar a instituciones y estructuras.

La virtud de la justicia, en particular, consiste en la «constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido». En esta perspectiva, para el creyente, la justicia dispone «a respetar los derechos de cada uno y a establecer en las relaciones humanas la armonía que promueve la equidad respecto a las personas y al bien común», objetivo que garantiza un orden en defensa del débil, de aquel que pide justicia porque es víctima de opresión, exclusión o indiferencia. Negligencia es dejar de hacer algo que se tenía que haber hecho…y dicen los que saben, que había dinero para hacerlo y quedó en los bolsillos de uno o más. Injustos son los precios que se pagan por el maíz, el frijol… por eso, en unos y otros, son justos los reclamos, las manifestaciones.

También dijo el Papa León, “quien ejerce la justicia se pone al servicio de las personas, del pueblo y del estado, con plena y constante dedicación. La grandeza de la justicia no disminuye cuando se aplica en lo pequeño, sino que siempre resalta cuando se ejerce con fidelidad al derecho y respeto a la persona, en cualquier parte del mundo”. No le demos más vueltas…

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