
Sonia Gabriela Ceja Ramírez
La Cuaresma es un tiempo de preparación espiritual para la Resurrección de Cristo y una invitación a la conversión. A través del ayuno, la oración y la limosna, la Iglesia propone fortalecer la relación con Dios, con el prójimo y con uno mismo.
Este tiempo litúrgico es una oportunidad para intensificar la oración, realizar un examen de conciencia, acudir a la confesión y participar de la Eucaristía. En el ámbito comunitario, se exhorta a practicar obras de misericordia, compartir bienes y tiempo con los más vulnerables, así como a promover la reconciliación y el perdón.
Una práctica valiosa, continúan siendo los Ejercicios Espirituales que son una propuesta de reflexión, oración y discernimiento personal.
MORIR CON CRISTO
La Iglesia propone el ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, así como la abstinencia de carne todos los viernes de Cuaresma, como signos de penitencia que ayudan a alejarse del pecado y fortalecer la vida espiritual.
El ayuno no debe limitarse privarnos de alimentos, sino que implica renunciar a actitudes como el orgullo, el egoísmo y el rencor.
Tradicionalmente, muchas personas se plantean abstenerse de algo como el pan, el refresco o el cigarro durante los 40 días de Cuaresma; sin embargo, también se pueden formular propósitos positivos, como rezar con mayor constancia, trabajar en nuestro carácter, ser más amables o cuidar la salud mediante el ejercicio. Estas prácticas buscan un proceso interior que permita “morir con Cristo”, es decir, reconocer aquellos aspectos personales que no reflejan el Evangelio y dejarlos atrás para resucitar renovados.
La caridad ocupa también un lugar central en este tiempo, pues la Cuaresma es una oportunidad para renovar la misericordia y acercarse a los demás, como expresión concreta del amor cristiano. Amar como Cristo implica recorrer el camino del desierto hasta la cruz, uniéndose a su sufrimiento y aprendiendo de su entrega.

SI NO TE ALCANZA EL TIEMPO
Reza mientras te bañas. El momento en la regadera lo puedes aprovechar para iniciar con oraciones tradicionales como el padrenuestro y las avesmarías, lo cual no implica un gran esfuerzo.
Dale a tu día una intención. Mientras te arreglas, haz un propósito y ofrécelo a Dios: “Que este día me acerque más a ti” o “Que hoy pueda servirte fielmente a ti y a los demás”, puede transformar de manera positiva tu día.
Renuncia a los gastos hormiga. En vez de comprar un café, un pan o alguna golosina, dona ese dinero a quien lo necesite. De esta manera estás ayunando de algo y ayudando a los demás.
Aprovecha el tráfico o las filas. Aprovecha el tiempo de manera creativa para tu crecimiento espiritual. Agradece tus bendiciones, compártele a Dios tus frustraciones y acepta el momento tal como es.
El uso de la tecnología. Si sientes que deberías pasar menos tiempo en redes sociales, tal vez puedas ayunar de ellas. Podrías dedicar 5 minutos a navegar sin sentido pero el resto del tiempo que gastas mirando pantallas úsalo para cosas positivas: Llamar o escribir a alguien que se sienta solo, vaciar tu closet y donar lo que no usas, e incluso orar desde tu celular con las lecturas diarias, oraciones o incluso música. Puedes también escribir una lista de peticiones de oración.
DESDE SEMANARIO
A partir del domingo 22 de febrero y durante la Cuaresma, te proponemos un esquema de Ejercicios Espirituales para seguir desde nuestras páginas.
DIEZ COSAS PARA PONER EN PRÁCTICA DURANTE LA CUARESMA:
1. Oración Continua
2. Lectura de la Palabra de Dios
3. Ayuno y Abstinencia
4. Obras de Misericordia
5. Confesión y Reconciliación
6. Participación en la Santa Misa
7. Silencio y Reflexión
8. Acto de Confianza en Dios
9. Devoción a la Virgen María (rezo del Rosario)
10. Vivir la Caridad

