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La esperanza puesta enlos 20 nuevos Diáconos

por Quetzali Hernández
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Michelle Fletes

En el marco de la celebración de la Natividad del Señor, el Santuario de los Mártires fue sede de las ordenaciones diaconales realizadas el pasado miércoles 24 de diciembre, en una solemne Eucaristía, que congregó a una numerosa afluencia de fieles, Sacerdotes, familiares y amigos de los nuevos ministros.

La celebración fue presidida por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, y concelebrada por los Obispos Auxiliares Mons. Ramón Salazar Estrada, Mons. Juan Manuel Muñoz Curiel, Mons. Héctor López Alvarado y Mons. Manuel González Villaseñor; también estuvo presente el Obispo de Autlán, Mons. Eduardo Muñoz Ochoa, así como el Vicerrector del Seminario, Pbro. Juan Carlos Lupercio Gómez, y el Pbro. José Román Manzo, encargado del Seminario Menor, junto con otros Presbíteros de la Arquidiócesis.

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue el recibimiento de la Imagen de la Virgen de Zapopan, cuya presencia acompañó y fue testigo del compromiso asumido por los nuevos Diáconos, en esta fecha profundamente simbólica para la Iglesia.

Durante la reflexión del Evangelio, el Cardenal José Francisco Robles Ortega subrayó que en esta celebración se enmarca el misterio del Adviento y la cercanía de la Navidad, tiempo en el que la Iglesia se prepara para celebrar el nacimiento de Jesucristo.

El Arzobispo recordó que el Adviento permite a los fieles revivir la primera venida del Señor, acontecida hace más de dos mil años, así como mantener viva la esperanza de su venida definitiva al final de los tiempos. Sin embargo, destacó que, entre estas dos venidas, Cristo permanece llegando constantemente a la vida de la Iglesia y a la historia de la humanidad.

En este sentido, afirmó que la Ordenación Diaconal de los seminaristas es signo tangible de esa presencia permanente de Jesucristo, quien se hace vivo y real en aquellos que la Iglesia considera dignos de recibir el sacramento del Orden. Por la fuerza sacramental, explicó, los nuevos Diáconos comienzan a identificarse de manera más plena con Cristo vivo y presente en su Iglesia.

El Cardenal Robles Ortega invitó a la asamblea a llenarse de gozo y agradecimiento, recordando la promesa del Señor: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”, promesa que se cumple en los Sacramentos, en la Palabra de Dios y en la acción del Espíritu Santo.

Finalmente, dirigió unas palabras a los ordenados, destacando que ellos darían el primer paso en su participación en el Sacerdocio ministerial de Cristo, quedando signados y sellados con el carácter que los identifica con Cristo servidor, quien afirmó: “No he venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida”.

Tras la Liturgia de la Palabra, los candidatos al diaconado, quienes al inicio de la celebración permanecían junto a sus familias, fueron llamados por su nombre y se incorporaron al altar. El Vicerrector del Seminario, Pbro. Juan Carlos Lupercio Gómez, los presentó formalmente ante el Arzobispo de Guadalajara, quien los aceptó para el ministerio.

Posteriormente, dio inicio el rito propio de la ordenación; los candidatos manifestaron públicamente su disposición a ser colaboradores en el orden sacerdotal y su compromiso de vivir el celibato por el Reino de Dios. Uno a uno se acercaron al Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien los aceptó solemnemente.

Los ordenados se postraron ante el altar mientras la asamblea entonaba la letanía de los santos, implorando la intercesión de la Iglesia celestial. El momento central del rito se vivió con la imposición de manos por parte del Arzobispo de Guadalajara, seguida de la plegaria de ordenación, mediante la cual fueron consagrados Diáconos.

Acto seguido, los nuevos Diáconos fueron revestidos por sus padrinos con los ornamentos propios del ministerio: la alba, la estola cruzada y la dalmática, signo visible del servicio al que han sido llamados. Como parte del rito, recibieron el Libro de los Evangelios, símbolo de su misión como proclamadores de la Palabra del Señor.

Al concluir el rito esencial del Sacramento del Orden en el grado del Diaconado, padres de familia dirigieron un mensaje de agradecimiento al Cardenal José Francisco Robles Ortega por la confianza depositada en sus hijos y por acogerlos como colaboradores en el servicio del pueblo de Dios.

La celebración concluyó con la bendición solemne impartida con la Imagen de la Virgen de Zapopan, encomendando el ministerio de los nuevos Diáconos a la protección de María, y sellando una jornada marcada por la fe, el servicio y la esperanza, en vísperas del nacimiento del Salvador.

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