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La fuerza del Evangelio

por Quetzali Hernández
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

A lo largo de los siglos, la comunidad cristiana ha debido enfrentar todo tipo de retos, pero también de oportunidades, lo mismo hacia dentro que hacia fuera.

En este camino de siglos y épocas, las guerras y los conflictos han sido endémicos, dando a la Iglesia la oportunidad de ejercer una tarea de mediación que ha sido ejemplar. A veces esa tarea fue descuidada, o incluso la misma Iglesia se dividió tomando partido por unos o por otros, con lo cual los problemas se agravaron. Estos errores siempre fueron consecuencia de un paulatino abandono de la enseñanza evangélica y un acomodamiento a las volubles condiciones de los tiempos

Ciertamente, la historia nos enseña que los seres humanos con bastante frecuencia se dedican a dividirse y pelearse por todo tipo de razones y sinrazones, y puesto que de uno y de otro lado, hay cristianos, la superior enseñanza de la historia es que la Iglesia como institución debe evitar tomar partido, pues eso la llevaría a estar también peleando con éstos o con aquéllos, y hasta pretendiendo hacer bajar fuego delcielo sobre todos aquellos que se nieguen a recibir a Jesús, lo cual incluye negarse a aceptar su doctrina y su moral.

Es misión de los cristianos anunciar la verdad del Evangelio, a tiempo y destiempo, y proponer el camino de salvación a todo ser humano, si éste no es aceptado y en su lugar se promueven conductas contrarias como sucede hoy día el Evangelio nos dice que basta con que sacudamos el polvo del calzado sin necesidad de lanzar anatemas o participar en confabulaciones en contra de este mundo pecador.

La Iglesia igualmente, en ésta o en aquella época, se encontró con gobiernos ajenos, hostiles y hasta perseguidores, y no siempre recordó lo que Jesús enseña: “¿Qué rey que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando está todavía lejos, ¿envía embajadas para pedir condiciones de paz?” (Lc.14, 31-33). Este extraordinario consejo evangélico se ha ocultado una y tantas veces a los ojos de quienes en lugar de discernir se lanzan sin siquiera calcular los costos. Las consecuencias han sido terribles y duraderas.

En su reciente carta apostólica sobre la educación, el Papa León XIV nos dice:

“Pido a las comunidades educativas: desarmen las palabras, levanten la mirada, custodien el corazón. Desarmen las palabras, porque laeducación no avanza con la polémica, sino con la mansedumbre que escucha”. La Iglesia es en sí misma educadora, por lo mismo, para toda ella es el mensaje pontificio, “Desarmen las palabras”, es decir, que nuestro mensaje no sea de condena, agresión o polémica, sino de escucha honesta. Igualmente dice el Papa:

“Custodien el corazón: la relación está antes que la opinión, la persona antes que el programa”, y podríamos añadir, antes que las ideologías o los sistemas.
armando.gon@univa.mx

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