Inicio LA IGLESIA PROCLAMA LA VIDA NUEVA EN LA VIGILIA PASCUAL

LA IGLESIA PROCLAMA LA VIDA NUEVA EN LA VIGILIA PASCUAL

por Gabriela Ceja Ramirez
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Celina María Zepeda Gutiérrez

La noche del Sábado Santo, la Catedral Metropolitana de Guadalajara se envolvió en un ambiente de recogimiento, silencio y esperanza para celebrar la Solemne Vigilia Pascual, culmen del Triduo Pascual y corazón de la fe cristiana. La celebración fue presidida por el Arzobispo de Guadalajara, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, ante la presencia de numerosos fieles que se congregaron para anunciar con gozo la Resurrección del Señor.

El inició fue en la puerta principal con la Liturgia de la Luz, donde el fuego nuevo fue bendecido, signo de Cristo que disipa las tinieblas del pecado y de la muerte. De este fuego se encendió el cirio pascual, que fue llevado en procesión por el pasillo principal de Catedral mientras se proclamaba solemnemente: “Luz de Cristo”.

Poco a poco, las velas de los fieles iluminaron el recinto, recordando que la luz de Cristo resucitado se comparte y transforma la oscuridad en vida. A continuación, se entonó el Pregón Pascual (Exsultet), un canto antiguo que invita a toda la creación a alegrarse por la victoria de Cristo sobre la muerte.

Este anuncio marcó el inicio de la Liturgia de la Palabra, en la que se proclamaron diversas lecturas que recorren la historia de la salvación: desde la creación del mundo, el paso del pueblo de Israel por el Mar Rojo, hasta las promesas de los profetas que anuncian la salvación definitiva.

Tras un solemne canto, acompañado del repique de campanas, se encendieron las luces, simbolizando la plenitud de la Resurrección. Posteriormente, el Evangelio proclamó el anuncio gozoso de la tumba vacía, centro de la fe cristiana.

En su homilía, el prelado destacó el centro de la fe cristiana al afirmar que “Jesucristo… ha resucitado… y está vivo… y vivo para siempre”, recordando que su Resurrección es la victoria definitiva sobre la muerte, pues “esa muerte… ya fue vencida”.

Subrayó que este acontecimiento no es solo un dogma, sino una “noticia especialísima” que renueva la esperanza, y explicó que esta vida nueva comienza desde el Bautismo, donde el creyente participa en la muerte y resurrección de Cristo, llamado a vivir como hijo de Dios.

La celebración continuó con la Liturgia Bautismal, en la que se bendijo el agua y se renovaron las promesas del Bautismo. Este momento, profundamente significativo, recordó a los fieles su compromiso de vivir como hijos de la luz, renunciando al pecado y reafirmando su fe en Cristo resucitado.

Finalmente, la Liturgia Eucarística permitió a los asistentes participar del banquete pascual, memorial vivo de la entrega de Cristo, ahora glorificado. La comunión selló la alegría de la comunidad reunida, que celebró unida la victoria de la vida sobre la muerte.

Así, en el corazón de Guadalajara, la Iglesia proclamó una vez más: “¡Cristo ha resucitado!”. Una verdad que renueva la vida, fortalece la fe y anima a caminar con esperanza.

LA IGLESIA PROCLAMA LA VIDA NUEVA EN LA VIGILIA PASCUAL

por Gabriela Ceja Ramirez
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Celina María Zepeda Gutiérrez

La noche del Sábado Santo, la Catedral Metropolitana de Guadalajara se envolvió en un ambiente de recogimiento, silencio y esperanza para celebrar la Solemne Vigilia Pascual, culmen del Triduo Pascual y corazón de la fe cristiana. La celebración fue presidida por el Arzobispo de Guadalajara, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, ante la presencia de numerosos fieles que se congregaron para anunciar con gozo la Resurrección del Señor.

El inició fue en la puerta principal con la Liturgia de la Luz, donde el fuego nuevo fue bendecido, signo de Cristo que disipa las tinieblas del pecado y de la muerte. De este fuego se encendió el cirio pascual, que fue llevado en procesión por el pasillo principal de Catedral mientras se proclamaba solemnemente: “Luz de Cristo”.

Poco a poco, las velas de los fieles iluminaron el recinto, recordando que la luz de Cristo resucitado se comparte y transforma la oscuridad en vida. A continuación, se entonó el Pregón Pascual (Exsultet), un canto antiguo que invita a toda la creación a alegrarse por la victoria de Cristo sobre la muerte.

Este anuncio marcó el inicio de la Liturgia de la Palabra, en la que se proclamaron diversas lecturas que recorren la historia de la salvación: desde la creación del mundo, el paso del pueblo de Israel por el Mar Rojo, hasta las promesas de los profetas que anuncian la salvación definitiva.

Tras un solemne canto, acompañado del repique de campanas, se encendieron las luces, simbolizando la plenitud de la Resurrección. Posteriormente, el Evangelio proclamó el anuncio gozoso de la tumba vacía, centro de la fe cristiana.

En su homilía, el prelado destacó el centro de la fe cristiana al afirmar que “Jesucristo… ha resucitado… y está vivo… y vivo para siempre”, recordando que su Resurrección es la victoria definitiva sobre la muerte, pues “esa muerte… ya fue vencida”.

Subrayó que este acontecimiento no es solo un dogma, sino una “noticia especialísima” que renueva la esperanza, y explicó que esta vida nueva comienza desde el Bautismo, donde el creyente participa en la muerte y resurrección de Cristo, llamado a vivir como hijo de Dios.

La celebración continuó con la Liturgia Bautismal, en la que se bendijo el agua y se renovaron las promesas del Bautismo. Este momento, profundamente significativo, recordó a los fieles su compromiso de vivir como hijos de la luz, renunciando al pecado y reafirmando su fe en Cristo resucitado.

Finalmente, la Liturgia Eucarística permitió a los asistentes participar del banquete pascual, memorial vivo de la entrega de Cristo, ahora glorificado. La comunión selló la alegría de la comunidad reunida, que celebró unida la victoria de la vida sobre la muerte.

Así, en el corazón de Guadalajara, la Iglesia proclamó una vez más: “¡Cristo ha resucitado!”. Una verdad que renueva la vida, fortalece la fe y anima a caminar con esperanza.