RAMIRO ESCOTO RATKOVICH

Con motivo del Día Mundial de la Alimentación y del 80º aniversario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Papa León XIV visitó la sede central del organismo en Roma.
Durante su visita, el Santo Padre dirigió un discurso encaminado a la erradicación del hambre en el mundo, compartió cifras, y generó una conciencia de responsabilidad global, pidiendo erradicarla y, con ello, también acelerar las políticas públicas para acceder a empleo, economía y seguridad que permitan construir la paz.
En su mensaje, León XIV subrayó que, a pesar de los avances tecnológicos y científicos, 673 millones de personas aún se acuestan sin comer cada noche, y 2.300 millones no pueden acceder a una alimentación adecuada. “No son cifras, son vidas truncadas”, dijo
El Papa insistió en que la erradicación del hambre no puede limitarse a declaraciones solemnes, sino que requiere una “voluntad real y sostenida”. En este contexto, recordó el compromiso de la Agenda 2030 y el objetivo de “Hambre Cero”, que consideró aún lejano si no se refuerza la cooperación internacional.

“A cinco años del cumplimiento de la Agenda 2030, hemos de recordar con vehemencia que alcanzar el Hambre Cero sólo será posible si existe una voluntad real para ello, y no únicamente solemnes declaraciones. Por esto mismo, con renovado apremio, hoy estamos llamados a responder a una pregunta fundamental: ¿dónde estamos en la acción contra la plaga del hambre que continúa flagelando atrozmente a una parte significativa de la humanidad?”
Uno de los pasajes más contundentes del discurso del Santo Padre, fue su denuncia del uso del hambre como herramienta de conflicto, práctica que calificó como “un crimen de guerra”. “El silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos”, advirtió, recordando que el derecho internacional humanitario prohíbe atacar bienes esenciales para la supervivencia de la población.
“Con dolor, somos testigos del uso continuo de esa estrategia cruel, que condena a hombres, mujeres y niños al hambre, negándoles el derecho más elemental: el derecho a la vida. Sin embargo, el silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos, aunque a menudo sea ignorado, acallado o tergiversado.
El Papa lamentó que los consensos alcanzados por la comunidad internacional hayan sido “olvidados” en numerosos conflictos actuales, y llamó a “fortalecer el entusiasmo para remediar este escándalo” que atenta contra la dignidad humana:
“No podemos seguir así, ya que el hambre no es el destino del hombre sino su perdición. ¡Fortalezcamos, pues, nuestro entusiasmo para remediar este escándalo! No nos detengamos pensando que el hambre es sólo un problema que resolver. Es más.”
León XIV también cuestionó las paradojas del sistema económico global, en el que millones de toneladas de alimentos son desperdiciadas mientras millones de personas buscan comida entre los desechos. “¿Cómo explicar las desigualdades que permiten a unos pocos tenerlo todo y a muchos no tener nada?”, preguntó con tono crítico.
El Pontífice pidió a los líderes políticos superar “un paradigma enconado” y actuar con una visión ética que ponga a la persona por encima del beneficio económico. “Los eslóganes no sacan de la miseria. Urge garantizar la seguridad alimentaria, el acceso a los recursos y el desarrollo rural sostenible”, afirmó.
Los retos que tenemos ante nosotros son inmensos, pero también lo son nuestro potencial y las posibles líneas de acción. El hambre tiene muchos nombres y pesa sobre toda la familia humana.” Puntualizó.

EL DATO
La FAO es la Organización para la Alimentación y la Agricultura, una agencia especializada de las Naciones Unidas cuyo objetivo principal es erradicar el hambre y la pobreza, y promover el uso sostenible de los recursos naturales. Trabaja para garantizar que todas las personas tengan acceso a alimentos suficientes y de calidad, y para ello, ayuda a los países a modernizar la agricultura, la silvicultura y la pesca de manera sostenible.
