Quetzali Cárdenas

La noche del pasado martes 15 de julio, una tormenta repentina desbordó el arroyo que atraviesa la colonia La Martinica, provocando una devastadora inundación que afectó a alrededor de 100 viviendas. Muchas de ellas quedaron inhabitables, dejando a decenas de familias sin techo y sin pertenencias.
Entre los daños, se lamenta el fallecimiento de una bebé, atrapada en una vivienda construida a desnivel, donde una barda colapsó sin dar tiempo de escapar.
El Padre José Luis García Quiñones, encargado de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, fue uno de los primeros en acudir al lugar y externó lo que se vivió en los días posteriores.
“Una cosa es lo que te cuentan los vecinos y otra es lo que uno ve con sus propios ojos. Caminé las calles al amanecer, y vi el dolor en la mirada de mis feligreses, la desesperanza de ver sus casas echadas a perder y sus cosas arruinadas”, mencionó.
En la calle Paseo de los Manzanos, la corriente arrastró alrededor de diez automóviles, que terminaron estrellándose contra fachadas de viviendas y postes de concreto. La fuerza del agua entró en los hogares causando daños en muebles, aparatos eléctricos y objetos personales, incluso en casas de dos plantas que quedaron inundadas. El nivel del agua dentro de algunas viviendas superó el metro de altura, dejando a familias enteras sin mobiliario, ropa y documentos importantes.
“Vi a personas que no sabían a dónde ir, preguntándose quién los iba a ayudar, dónde iban a dormir. Me llenó de impotencia”, comentó el Sacerdote.
Ante la magnitud de la tragedia, la Parroquia se convirtió en centro de acopio y refugio espiritual. Desde ahí, el Padre José Luis y voluntarios de la Pastoral Social coordinaron brigadas para entregar desayunos, lonches y artículos de limpieza directamente casa por casa.
Lo primero fue la comida, después las despensas y ahora, lo indispensable para limpiar: cloro, escobas, pañales, cobijas y colchonetas. Sí hay buena participación de la comunidad para apoyar”, externó el Padre García Quiñones.
Aunque la ayuda ha fluido gracias a la generosidad de la comunidad, hizo un llamado a la comunidad de fieles para que sigan apoyando, principalmente con artículos de limpieza.
“Pedimos que no traigan más ropa, sino víveres, productos de higiene y agua potable. Lo que realmente se necesita”. Además del centro de acopio parroquial, se han habilitado otros puntos de recolección en colonias vecinas como Lomas de Tabachines, la Parroquia de la Medalla Milagrosa, la Visitación y otros decanatos.
El Padre también alzó la voz respecto a las causas de la tragedia, e invitó a que las personas hagan conciencia de no tirar basura porque es un trabajo en conjunto con las autoridades.
“No solo fue la lluvia. La basura acumulada en los cauces provocó que la tubería se tapara, y eso elevó el nivel del agua. Debemos ser conscientes: barrer nuestras calles, no tirar basura, y no construir en zonas de riesgo”.
El gobierno, por su parte, ha hecho presencia a través de cuerpos de seguridad y vialidad prestando apoyo médico y logístico. Sin embargo, la comunidad teme que la ayuda oficial no se prolongue más allá de estos primeros días.
“El apoyo institucional es bienvenido, pero sabemos que muchas familias se quedarán esperando una solución duradera. Nosotros no vamos a dejarlos solos”, aseguró el Sacerdote, quien con su vicario, el Padre Ángel Gabriel Hernández, continúa visitando diariamente a los damnificados.
DATOS
- 1 menor fallecida.
- Más de 144 casas afectadas.
- Más de 100 familias perdieron sus pertenencias.
- El gobierno municipal de Zapopan destinará 10 millones de pesos en apoyo a las colonias La Martinica y Lomas de Tabachines.

