JORGE ROMÁN RAMÍREZ CARRILLO
En 2016, se publicó en el Diario Oficial del Estado las normas generales de carácter técnico, imagen y calidad con las que deberán contar las unidades de transporte público del Estado de Jalisco. Se pretendía la migración del sistema hombre-camión, al sistema ruta-empresa. Por ello se establecieron las normas técnicas, el reordenamiento de rutas, y sistema de prepago el cual permitiera a los usuarios viajar con un único medio de pago para todos los servicios del transporte público.

INSEGURO, INCÓMODO, INEFICIENTE Y CARO
Diez años después, en la percepción de los usuarios, se sigue prestando un pésimo servicio que no mejora ni con multas, ni con amenazas de retiro de concesiones. El pasajero continúa padeciendo las irregularidades de toda ruta urbana: No levantan pasaje, desembarcan pasajeros donde no hay paradas, las unidades están sucias, conducen jugando carreritas, arriesgan la integridad física de los usuarios, exponen a una alta accidentalidad a motociclistas, ciclistas y peatones.
Un buen servicio de transporte urbano colectivo, debe tener 4 características: seguro, eficiente, cómodo y económico. ¿Nuestro transporte Colectivo tiene ese perfil?
En el imaginario popular el trasporte de la zona metropolitana de Guadalajara, es inseguro, incómodo, ineficiente y con la nueva tarifa, muy caro. No es una alternativa para dejar el auto en casa.
Si hay algo que une a quienes cada día se suben al autobús o al tren en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) es una queja recurrente: el transporte público no está a la altura de las necesidades actuales.
Los usuarios de rutas urbanas, macrobús y tren ligero describen jornadas de espera interminable, mal servicio y decisiones que no atienden las prioridades de quienes utilizan el transporte público.
CALIDAD DE SERVICIO Y FRECUENCIA: DE PROMESAS A REALIDADES INCOMPLETAS
La percepción general de los usuarios, es que la calidad del servicio es insuficiente. Las principales quejas giran en torno a la frecuencia de paso de las unidades, que muchas veces obliga a esperar más de 20 o incluso 40 minutos en paradas saturadas —especialmente en rutas con alta demanda— antes de poder abordar un autobús lleno hasta los topes.
Sobre los informes que dan las autoridades sobre el servicio del transporte público que dan una calificación promedio oficial de 8.1 sobre 10 en encuestas recientes, en la práctica la experiencia diaria no siempre coincide con esos números.
Un usuario de Zapopan relata que pasa más tiempo esperando en la parada que viajando: “Son muy pocas las unidades, y aquí se satura mucha gente. Por la tarde ya no puedo tomar camión y termino caminando o pidiendo aventón”, relató ante reporteros.
Otro usuario de redes describió su decepción: “Si no hay un transporte digno que llegue en menos de 10 minutos, la gente prefiere seguir en su coche aunque haya tráfico”, resumió un tapatío en Reddit.
OPERADORES, DIRECTIVOS Y LAS AUTORIDADES: ENTRE CRÍTICAS Y DEMANDAS
El comportamiento de los operadores también aparece entre las inquietudes de los usuarios. Algunas personas señalan que el trato al usuario deja que desear y que las condiciones laborales de los conductores repercuten en la atención que prestan. Otros reclamos incluyen exceso de velocidad, autobuses con puertas abiertas en circulación y problemas con los aparatos de cobro, así como suciedad en las unidades.
La relación entre usuarios y los directivos de las empresas transportistas se percibe como distante. Existe la sensación de que las decisiones estratégicas no siempre consideran la voz ciudadana, por lo que se ha propuesto incluso incluir una mayor representación de los usuarios en los órganos que determinan temas clave como las tarifas.
La diputada local Tonantzin Cárdenas Méndez, del partido Futuro, presentó la iniciativa «Tarifas Justas» con el objetivo de que los usuarios cotidianos tengan una mayor presencia en el Comité Técnico Tarifario, donde hoy su participación es mínima.
La iniciativa propone ampliar el comité de ocho a catorce miembros, incluyendo a seis representantes de la sociedad civil con tres usuarios habituales del transporte público, una persona con discapacidad, un beneficiario del programa «Yo Voy» y un representante de la sociedad civil.
Ante las autoridades gubernamentales, muchos usuarios expresan frustración y escepticismo. Si bien algunos funcionarios aseguran que hay planes para ampliar las flotillas de autobuses, y reducir tiempos de espera, la percepción común es que las mejoras llegan más lento de lo necesario y sin una respuesta clara a la urgencia de modernizar rutas y frecuencia.

Los usuarios son los grandes ausentes en la comisión donde anualmente se define el precio del pasaje para el Área Metropolitana de Guadalajara y otras ciudades del estado. La movilidad debe ser entendida como un servicio esencial y no solo como un negocio, se debe garantizar que las decisiones sobre las tarifas tomen en cuenta el impacto económico en las familias jaliscienses.
EL AUMENTO DESPROPORCIONADO DE LAS TARIFAS, UN AGRAVIO.
El tema que más ha polarizado la opinión pública recientemente es el incremento en las tarifas del transporte. A partir de abril de 2026 entrará en vigor una nueva tarifa técnica de 14 pesos por viaje, aunque con subsidio estatal será de 11 pesos si se paga con la Tarjeta Única; quienes no utilicen la tarjeta deberán pagar la tarifa completa.
La reacción entre los usuarios ha ido desde la resignación hasta la indignación. El periódico Mural, documentó que muchos habitantes consideran que el aumento “caló fuerte”, pues esperaban una tarifa más baja y piden que la subida del pasaje, se refleje en mejoras reales del servicio.
Una estudiante universitaria dijo: “Pagaré lo que tenga que pagar —pero primero que arreglen frecuencias y unidades dignas”. En redes, un usuario resumió el sentir de varios: “No me molesta que suba el precio, lo que molesta es que sigan los mismos camiones, horarios y rutas”.

ANÉCDOTAS QUE REVELAN LA COTIDIANEIDAD DEL TRANSPORTE PÚBLICO
Doña María, vendedora ambulante: “hoy esperé 30 minutos y al camión ni se asomó. Terminé caminando al mercado con las bolsas”.
Joven estudiante: “Salgo de Tonalá, tomo un camión y luego el tren. Si el camión llega tarde, llego tarde a clases. Y ahora que subió la tarifa, será más duro”.
Trabajador de turno nocturno: “Después de las 22:00 no hay camiones suficientes y tengo que pagar taxi”.
Estas voces coinciden en que el transporte público es un servicio esencial para la vida cotidiana, y muchos usuarios sienten que las decisiones administrativas deberían escuchar más a quienes lo utilizan todos los días.
LO QUE NARRAN LOS PERIÓDICOS LOCALES
El Informador ha publicado encuestas manifestando que la calificación general del transporte ha mejorado en años recientes, pero persisten quejas por tiempos de espera prolongados, insuficiente frecuencia y trayectos más largos de lo deseado, especialmente en las periferias.
Mural ha dado voz a usuarios que sienten que el aumento tarifario es desproporcionado frente a la calidad del servicio actual y demandan que el ajuste sea acompañado de mejoras concretas en rutas, infraestructura y atención al pasajero.
El Diario NTR ha analizado desde varios ángulos la cuestión de la tarifa: ha señalado que la forma en que se calculó el nuevo precio no se apegó completamente a la normativa, lo que ha generado críticas desde partidos políticos y expertos; también ha documentado cuántos recursos se requieren para mantener subsidios e incluso la preocupación de que los usuarios terminen destinando una parte significativa de su salario diario solo para transportarse.
Según el Observatorio Ciudadano de Movilidad, se debe hacer realidad el principio, de que quien más viaja, debe pagar menos. No debemos pagar tarifa completa cada que cambiamos de ruta. En otras ciudades se aplica un descuento o no se paga el segundo o tercer transbordo.

