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La polémica independencia

por Quetzali Hernández
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Algunos historiadores contemporáneos afirman que la independencia fue un proceso iniciado por el pueblo y consumado por las élites. Suena bien, pero no es exacto, por mucho que se quiera enaltecer al pueblo.

La Independencia fue un proceso que inició la élite criolla y consumaron todas las élites restantes cuando así pareció convenir a sus intereses. ¿Y el pueblo? Depende lo que estemos entendiendo por pueblo.

En la época virreinal el concepto “pueblo” no era común, en cambio se hablaba de una sociedad organizada en castas raciales frente a dos grupos dominantes, criollos y peninsulares, y un grupo protegido, las comunidades indígenas originarias. Los criollos era españoles nacidos en América, y los peninsulares eran españoles nacidos en España, pero que en América gozaban de todos los privilegios y concesiones. La Independencia surge de la permanente lucha de poder entre estos dos grupos, y las castas y comunidades indígenas se unirán a uno o a otro bando dependiendo del discurso que se les dirija.

Hidalgo, que era un criollo radical, para obtener el apoyo de las castas les dijo que el rey había sido traicionado por los peninsulares, y como las castas y los indígenas daban al rey una obediencia total, se unieron para defenderlo. Ese fue el grito de Dolores “Viva Fernando VII y mueran los gachupines”. “Gachupín” era el mote despectivo que los criollos aplicaban a los peninsulares.

Cuando Fernando VII recuperó la libertad y volvió a ocupar el trono de España, la principal motivación de las castas se desvaneció, pues era la restitución de la monarquía lo que traería a las castas el cumplimiento de sus demandas económicas, laborales y sociales que desde fines del siglo XVIII se venían acrecentando, lo que incluía la exención de impuestos y la defensa de sus propiedades agrícolas, sobre todo en el caso de las comunidades indígenas.

Del modo que sea, de 1816 a 1820 la llamada guerra de Independencia se redujo a una guerra de guerrillas que asolaban los caminos que van de Acapulco a México y de México a Veracruz. Cuando las cosas en España volvieron a amenazar los intereses de todas las élites americanas, éstas se unieron para lograr la Independencia, con o sin el apoyo de las castas y las comunidades indígenas, lo que en México sucedió bajo el liderazgo del criollo Iturbide, el 27 de septiembre de 1821.

Bueno, ¿y qué son las élites? Son los grupos de poder económico, político o social; en aquellos años eran los propietarios de tierras, o que tenían concesión de minas, o el control del gran comercio, o que ocupaban puestos en los ayuntamientos y consulados, o ejercían un papel preponderante en la educación o liderazgo de las diversas comunidades, ahí coincidían o se enfrentaban criollos y peninsulares, y es en esos ambientes polémicos donde los criollos fueron acrecentando su concepto de clase social frente a los peninsulares cada vez más odiados, todo lo demás son hermosas leyendas.
armando.gon@univa.mx

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