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La rosa de Guadalupe

por Quetzali Hernández
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

La serie telenovelada salió al aire el 5 de febrero de 2008, fue creada por Carlos Mercado Orduña y producida por Miguel Ángel Herros, inspirada en otra serie muy popular llamada “Mujer, casos de la vida real”.

Inicialmente se consideró como una producción orientada a fomentar la devoción a la Virgen de Guadalupe y a la defensa de los valores católicos, pero paulatinamente ha derivado por dos caminos equívocos: uno teológico y el otro moral.

En el plano moral apoya y justifica la ideología de género, las nuevas formas de entender el matrimonio, y muchas otras conductas que contradicen la enseñanza cristiana. Pero lo más grave es que la Virgen de Guadalupe esté de acuerdo, pues así lo dan a entender los guionistas.

En una serie reciente, Ramona y Bruno se divorcian quedando la hija, Angélica, al cuidado de la madre, mientras Bruno cubre holgadamente todas sus necesidades, es muy rico, pero fallece en un accidente sin dejar testamento válido. Los abogados del intestado advierten a la viuda que debe avisarse legalmente del fallecimiento por si Bruno tuvo otros hijos que puedan disputar la herencia. Lo que resulta es que Bruno tenía otra pareja que por haber cohabitado un buen tiempo tiene derecho a heredar, sólo que esa pareja era Eliot. La viuda, símbolo de los valores cristianos, estalla y hace el peor papel, mientras que la hija, “iluminada” por la Virgen de Guadalupe, valora la decisión de su padre, la aprueba, respeta su amor por Eliot, y en consecuencia decide compartir la herencia con su “otro” papá. Ese es el mensaje.

El equívoco teológico radica en que la Virgen ya no es la que intercede, sino la que actúa como si fuera Dios, hace los milagros por su cuenta, y sus devotos se los piden directamente, Dios o Jesucristo salen sobrando. O como si la función de la Virgen fuera suplir al Espíritu Santo, ya que ahora es ella la que ilumina, fortalece, aconseja, es la que da sabiduría, ciencia y temor de Dios. La astucia de los productores radica en que saben entreverar capítulos, al menos moralmente aceptables, con otros que avalan el modo de pensar y vivir de la sociedad secular, haciendo cómplice a la misma Virgen.

La televisión comercial y la de paga, internet y las redes sociales están saturadas de películas, novelas, y series que llevan a la gente a vivir de otra manera, a desprenderse de sus creencias y valores cristianos de manera mimética, hacer, pensar y vivir como los personajes que ven en la pantalla, y es mucho lo que van logrando con el paso del tiempo, si además se les da a entender que la mismísima Virgen de Guadalupe está a favor de esa apostasía, los efectos son mayores, sobre todo cuando los espectadores carecen de una adecuada formación doctrinal, y de espíritu crítico para no creerse todo lo que les dicen.
armando.gon@univa.mx

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