Quetzali Cárdenas

Con la llegada de un nuevo año, las personas se proponen metas y objetivos para mejorar su calidad de vida. Sin embargo, en medio de la búsqueda de la perfección física, el éxito profesional y las relaciones perfectas, a menudo se pasa por alto un aspecto fundamental de la vida: la salud mental.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente, y contribuir a la mejora de su comunidad.
Alejandro Aldana, especialista en psiquiatría, mencionó que los principales motivos de consulta son la depresión, la ansiedad y el consumo de sustancias. Este tipo de problemas en la salud mental atacan al individuo y no le permiten desarrollar sus actividades.
“Hay una estadística que surgió en los años 90, que estimo, casi la mitad de las personas que mantenían ausentismo laboral estaba asociado a un problema de salud mental”, explicó el psiquiatra.
La ansiedad, que generalmente inicia en la adolescencia, no se reconoce porque se minimizan los síntomas y después ese desgaste de estrés, por no ser atendido a tiempo, descompone el circuito cerebral y se crean los episodios de depresión y puede llegar a escalar a riesgo suicida.
Por otro lado, las personas que se ven involucradas en el consumo de alguna sustancia es porque, de alguna manera, buscan aliviar los síntomas de la ansiedad y de la depresión. No es que disfruten su consumo, sino que realmente se lo están pasando mal. Viven con la sensación constante de aliviar sus síntomas y optan por ingerir tras no tener acceso a tratamientos de salud mental.
¿QUÉ PASA CON EL CUERPO CUANDO SE MANTIENE EN ALERTA CRÓNICA?
Los problemas de salud mental son realmente factores cerebrales que repercuten en todo el cuerpo, pero afectan principalmente los circuitos, los sistemas y la química.
El especialista ejemplificó cómo reacciona el cuerpo ante situaciones que le generan depresión o ansiedad.
La mente es lo más íntimo que tenemos y en ocasiones se cree que las personas son su mente, que son lo que piensan y no necesariamente, lo que ocurre es que se acostumbran a quedarse con esos síntomas y eso no es normal, no es saludable.
“Si una cebra ve a un león que le está amenazando y le está acechando, no es lógico que esa cebra pueda sentarse a comer y a defecar. El instinto dice que, si se está en amenaza, se va a paralizar el intestino, el apetito y esfínteres hasta que se vuelva a estar a salvo. Hoy, no hay leones alrededor acechando a las personas, pero sí existen cuentas que pagar, carga laboral, dificultades interpersonales y responsabilidades que cumplir que juegan el papel de amenaza crónica”, profundizó.
Estamos diseñados para el estrés agudo, es decir, si existe un problema el cuerpo aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria para poder vencer ese reto. El problema es el estrés crónico, el cuerpo no está diseñado para mantener ese estilo de vida. Mantener estrés todos los días y durante la mayor parte del tiempo, hace que el cerebro se vuelva muy sensible ante estas situaciones y responda en modo alerta.
Problemas vinculados:
- Migrañas.
- Estreñimiento.
- Las colitis: nerviosa y gástrica.
- Insomnio.
- Trastornos alimenticios.
- Sentimiento de tristeza constante.
- Niveles de energía bajos.
- Aislamiento (dejar de compartir con personas o situaciones que solía disfrutar).
- Pensamientos constantes de suicidio.
Para tener un diagnóstico certero, el psiquiatra explicó que primero se deben realizar estudios para confirmar y descartar un tumor, un problema hormonal o alguna condición médica que pueda generar síntomas mentales. Si no se identificó uno de estos padecimientos, se evalúa si se desarrolló una ansiedad o depresión por neurogenética, es decir, cuando ya existe predisposición de herencia familiar y vuelve más susceptible de desarrollar el padecimiento. Posteriormente, el especialista canalizará al paciente para que comience su tratamiento psiquiátrico o psicoterapéutico.

RESISTENCIA, VERGÜENZA O IGNORANCIA
Existe la presión social que limita a las personas a mantener un espacio para cuestionarse: ¿qué está pasando con mi cuerpo? La forma de convivencia actual es tan acelerada que no permite evaluar cómo se sienten. Temas como vivienda, inseguridad y violencia, generan que el cuerpo solo reaccione impulsivamente a esta presión.
El doctor Aldana mencionó que: “nos enseñaron a lavarnos los dientes y a bañarnos a diario, pero no nos enseñaron a cuidarnos el aparato emocional o saber qué hacer”.
Por otra parte, la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, indicó que uno de los principales obstáculos para atender este problema de salud pública es de tipo económico, pues solo el 2% del presupuesto federal destinado a la salud se emplea para la atención de pacientes con trastornos mentales.
Cualquier humano que se sienta amenazado constantemente tendrá dificultades en su desarrollo.
Como consecuencia, no existe suficiente oferta de prestación del servicio a la población en los niveles 1 y 2 de atención a la salud. Es decir, la medicina de primer contacto no siempre considera a los trastornos de salud mental dentro de su ámbito de atención y competencia, por lo que es necesario capacitar al personal para asegurar un abordaje integral de los trastornos mentales y sus diversas comorbilidades.
En Jalisco, se tiene estimado que los ciudadanos comienzan una intervención en su salud mental entre los 7 o 14 años después de haber presentado los primeros síntomas de ansiedad o depresión. Debido al tratamiento tardío, los pacientes llegan un límite hasta que se vuelve insostenible llevar una vida plena; además, la sociedad crea estigmas donde se crean juicios erróneos que orillan a la discriminación o a la segregación de estas personas que acuden a psicoterapia.

VERDADERO PROPÓSITO
Alejandro Aldana recomendó que, para poner la salud mental como prioridad, se debe empezar a alfabetizar sobre las emociones desde casa.
“Es bastante retador asumir el compromiso y la responsabilidad de la crianza de un ser humano en desarrollo, entonces hay que apoyar a mamá, papá y tutores, inclusive darles servicios de salud mental a ellos para que tengan las mejores facultades y herramientas para acompañar a un ser humano en desarrollo y evitar que esto se vaya propagando”, expuso.
El psiquiatra propuso, además, practicar la respiración diafragmática: “Este tipo de respiración, el diafragma, ocasiona que el estómago, en vez del pecho, suba y baje. El resultado es una respiración lenta, uniforme y profunda”
¿CÓMO RESPIRAR CON EL DIAFRAGMA?
- Póngase en una posición cómoda. Puede ser de pie, sentado o acostado boca arriba.
- Coloque una mano en el pecho y la otra en el estómago. La mano en su pecho no debe moverse. La que permanezca encima de su estómago permitirá que lo sienta subir y bajar al respirar.
- Inhale por la nariz si puede, por tres a cinco segundos o tanto como se sienta cómodo. Permita que el estómago suba conforme el aire entra a sus pulmones.
- Exhale por la boca si puede por tres o cinco segundos o tanto como se sienta cómodo. Permita que su estómago baje conforme el aire sale de sus pulmones.
- Repita cada paso hasta que su cuerpo se sienta relajado.
Está bien tener altas expectativas para cada año, pero para poder llegar a la meta necesitamos una secuencia de pasos que sumados provocarán el resultado esperado para gozar de una óptima salud mental.
EL DATO
En México, tres de cada 10 personas padece algún trastorno mental a lo largo de su vida y más del 60% de la población que sufre alguno de ellos no recibe tratamiento, esto según el Instituto Mexicano del Seguro Social (2023).

