Pbro. Giovanni Camarillo/ Enviado Especial

Roma celebra a dos jóvenes santos: Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, modelos de una generación que busca a Dios
SAN PEDRO, UN RÍO DE FE Y JUVENTUD ROMA.
Apenas clareaba el día del pasado domingo 7 de septiembre y la Plaza de San Pedro ya era un mosaico de colores y banderas. Desde todo el mundo pero principalmente de Italia, México, Costa Rica, Argentina, España, Polonia, Estados Unidos y decenas de países más, jóvenes peregrinos ondeaban pancartas con el rostro sonriente de Carlo Acutis, el “ciberapóstol de la Eucaristía”, y de Pier Giorgio Frassati, el “joven de las bienaventuranzas”
Más de 80 mil fieles colmaron la explanada y las calles adyacentes, según datos de la los medios oficiales de comunicación del Vaticano, en una de las celebraciones más multitudinarias de los últimos años. De ese mar humano, cerca de 30 mil eran jóvenes menores de 30 años, provenientes de movimientos eclesiales, colegios católicos, asociaciones de scouts y grupos parroquiales.
La presencia mexicana fue particularmente notoria viajaron expresamente para la canonización, muchos de ellos jóvenes de universidades católicas y peregrinos de Guadalajara, Monterrey, Toluca y la Ciudad de México.
Dos horas antes de la Misa, la explanada de la Basílica de San Pedro ya estaba abarrotada. La espera se vivía entre cantos, rosarios, vivas y selfies. La emoción se desbordó cuando, sin previo aviso, el Papa León XIV apareció entre la multitud, saludando a los jóvenes.

“Quería saludaros porque, si bien la celebración es solemne, también es un día de gran alegría. Y quería dirigirme, sobre todo, a tantos jóvenes que han venido para esta Santa Misa”, expresó el Santo Padre.
La sorpresa hizo estallar aplausos, lágrimas y cantos espontáneos. El gesto recordó la cercanía de un Papa que, desde el inicio de su ministerio, quiere abrazar a las nuevas generaciones.
LA PROCLAMACIÓN SOLEMNE
Con la procesión de entrada, la Liturgia tomó su cauce solemne. El Cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, presentó las biografías de los Beatos.
“Pier Giorgio Frassati, nació en Turín el 6 de abril de 1901, murió a los 24 años, el 4 de julio de 1925. Carlo Acutis, nació en Londres el 3 de mayo de 1991, falleció en Monza el 12 de octubre de 2006. Sus restos mortales reposan en Asís, en el Santuario de la Expoliación”, proclamó. En ese instante, miles de banderas ondearon y la emoción contenida se transformó. en júbilo. Llegó el momento central: el Papa pronunció la fórmula de canonización en latín, incluyendo por primera vez en el canon de los santos a dos jóvenes contemporáneos:
“En honor a la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y crecimiento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos santos a los Beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los santos. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”
La Plaza de San Pedro se convirtió en un clamor: aplausos interminables, lágrimas de alegría y un júbilo que se sentía en toda la Plaza.
LA FAMILIA Y LOS MILAGROS
En primera fila estaba Antonia Salzano, madre de Carlo, testigo privilegiada de ver a su hijo proclamado santo. A su lado, los mellizos Francesca y Michele, de 15 años, nacidos cuatro años después de la muerte de Carlo. Michele, su hermano leyó la primera lectura en inglés, un gesto que conmovió a toda la asamblea.
También participó Valeria Vargas, la joven costarricense cuya curación milagrosa por intercesión de Carlo permitió su beatificación. Ella elevó una de las peticiones durante la oración de los fieles. En el ofertorio, toda la familia Acutis presentó los dones, expresión viva de una fe que transformó su dolor en esperanza.
La familia Frassati, descendientes directos de Pier Giorgio, también estuvo presente. Su figura, que había sido llamada “el joven de las ocho bienaventuranzas” por San Juan Pablo II, se ha convertido en inspiración para miles de scouts, montañistas y jóvenes universitarios en el mundo.

UN MENSAJE A LOS JÓVENES
La homilía del Papa León XIV fue directa, fresca y desafiante.
“Los santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis son una invitación a no malgastar la vida, sino a orientarla hacia lo alto y hacer de ella una obra maestra. Carlo decía: ‘No yo, sino Dios’. Y Pier Giorgio afirmaba: ‘Si tienes a Dios como centro de tus acciones, llegarás hasta el final’. Esta es la fórmula sencilla, pero segura, de su santidad”.
El Papa exhortó a los jóvenes a dejarse inspirar por estos dos santos que, desde contextos distintos, uno en los albores del Siglo XX y otro en la era digital, mostraron que la verdadera plenitud se encuentra en Cristo.
VOCES DE LA MULTITUD
Las historias de los peregrinos daban cuerpo a la celebración.
- Alejandra Ramírez, 19 años, León: “Nos emociona muchisimo el saber que Carlo es un santo milenial y que nosotros al serlo, estamos llamados a la santidad, y redescubrir que no es algo pasado, sino algo muy actual.”.
- José Luis y Mariana, matrimonio de Monterrey: “Nuestros hijos adolescentes admiran a Carlo Acutis porque era alegre, creativo y solidario. Queríamos estar aquí para mostrarles que la santidad no es aburrida, sino un camino de felicidad”.
- Elena, 23 años, de Florencia: “Soy scout y siempre me inspiró Frassati en su amor por la montaña. Hoy siento que un amigo cercano entró en el cielo para interceder por nosotros”.
- Valeria Vargas, Costa Rica: “Estoy viva gracias a la intercesión de Carlo. Hoy verlo santo es un regalo inmenso. Mi vida entera es un testimonio de su cercanía y de que Dios sigue obrando milagros”.

MÉXICO Y LA DEVOCIÓN
En México, la devoción a Carlo Acutis ha crecido vertiginosamente. Diversas Diócesis ya cuentan con reliquias suyas, y colegios católicos lo han tomado como patrono. Pier Giorgio Frassati, por su parte, ha inspirado a movimientos juveniles y universitarios. El hecho de que un milenial y un joven universitario del Siglo XX sean ahora santos, ha abierto horizontes de esperanza para una Iglesia que busca hablar al corazón de los jóvenes.
UNA FIESTA QUE APENAS COMIENZA
Tras la comunión, el júbilo continuó en la Plaza pues el Papa León XIV pese al cansancio de la celebración y el sol agotador de Roma, recorrió los pasillos de la plaza para saludar a los miles de fieles ahí reunidos. Al terminar los jóvenes a su modo alegre e improvisado contagiaron a la ciudad de su alegría y así en Roma se vivió un auténtico Pentecostés juvenil.
La canonización de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati marca un hito: dos jóvenes, cercanos en edad a millones de católicos en el mundo, han sido elevados al honor de los altares. Uno, apasionado por la montaña y el servicio a los pobres; otro, apasionado por la informática y la Eucaristía. Ambos, apasionados por Cristo.
UN LLAMADO A LA SANTIDAD
La Iglesia universal, y en especial los jóvenes, reciben con esperanza a estos nuevos intercesores. La canonización de Carlo y Pier Giorgio no es sólo un reconocimiento, sino una invitación: vivir la fe con radicalidad, alegría y creatividad. En palabras de un joven mexicano que resumió el sentir de la multitud: “Hoy Dios nos dice, a través de Carlo y Pier Giorgio: ¡la santidad sí es posible para los jóvenes de hoy!”.


