SILVIA QUEZADA
Las escritoras del Occidente de México fueron publicadas a partir del siglo XIX. Las revistas Aurora Poética de Jalisco y El Ensayo Literario dieron a conocer los versos románticos de autoras que no siempre firmaron sus composiciones, sino que presentaron sus trabajos amparados con sus iniciales o con pseudónimos. De entre ellas se destacó Isabel Ángela Prieto, seguida por el resplandor creativo de Refugio Barragán de Toscano y Esther Tapia de Castellanos. El romanticismo de sus letras, propio de la época, alabó a la patria, le cantó a la aldea y armó la leyenda de no pocos personajes. Su labor abrió la posibilidad para que las mujeres encontraran una voz propia en la primera década del siglo veinte, entre ellas:
Guadalupe Dueñas
Nació en Guadalajara el 19 de octubre de 1910. Su primer libro fue publicado 38 años después, cuando su voz había alcanzado una madurez narrativa y poética notable. Con Tiene la noche un árbol, Guadalupe Dueñas llamó la atención de la crítica especializada en los suplementos literarios más difundidos del país, aunque habrá de decirse que los mejores elogios iban destinados a su belleza física. La escritora, sin embargo, es la más original de la primera mitad del siglo XX, tanto por sus temas, como por el humor negro otorgado a sus cuentos. Guadalupe Dueñas escribió más libros y guiones de telenovelas, fue censora de obras de teatro.
Olivia Zúñiga
Como bien lo advierte la poeta Paula Alcocer, los títulos de las obras de Olivia Zúñiga marcan una tendencia trágica: Retrato de una niña triste, Entre el infierno y la luz y La muerte es una ciudad distinta. Su primera narración, Retrato de una niña triste obtuvo el Premio Jalisco en 1951, se trata de una novela corta, de tinte autobiográfico, donde la protagonista cuenta la muerte de su padre y las secuelas de esa pérdida. El espacio de la novela es el pueblo de Tenamaxtlán, y el ámbito el curato y enseguida, el de la Penitenciaría de Escobedo en Guadalajara, donde el padre de la niña estuvo preso durante los primeros meses de vida de la escritora.
Rebeca Uribe
Una de las poetas con mayor éxito en la ciudad que creció es la poeta Rebeca Uribe. Estudió la carrera de Comercio en la Universidad de Guadalajara y trabajó como jefa de redacción del periódico Alma femenina, en los años treinta del siglo pasado. La presión laboral y social la hizo alejarse de Guadalajara, instalándose en la ciudad de México. A la urbe va a dedicarle poemas de soledad y anonimato, destacando los versos reflexivos en torno a la imposibilidad del amor y al sentimiento de la muerte. En 1942 la ciudad de Guadalajara le rindió homenaje en ocasión del cuarto centenario de su fundación, ofreciéndose un recital en su honor. De entre sus siete libros publicados se distingue el Poema en cinco tiempos.
Griselda Álvarez
El primer título de Griselda Álvarez mostró el tema recurrente de su trabajo: la muerte. Llevó por título Cementerio de pájaros (1956) un libro donde la plenitud de la vida contrasta con la visión de la finitud. Entre sus libros destaca Anatomía superficial (1967) un conjunto de sonetos que abordan el cuerpo masculino en todas sus particularidades. Del amor turbulento de Estación sin nombre (1972) pasa Griselda luego de otras páginas, al libro más hermoso que discurre la etapa de la vejez. En Sonetos terminales (1997) el ser encuentra la serenidad, la filosofía y la inteligencia necesarias para vivir consigo mismo. La entereza es la clave de este libro, joya de la literatura mexicana.




