QUETZALI CÁRDENAS

Con la llegada de diciembre, México entra en una de sus épocas más queridas y llenas de significado, tanto en lo cultural como en lo religioso. Las posadas, que este 2025 comienzan el martes 16 y culminan el miércoles 24, vuelven a encender la chispa de una tradición que ha sobrevivido al paso de los siglos, las transformaciones sociales y el avance de la modernidad. Durante nueve días uno por cada mes de embarazo de la Virgen, recuerdan el camino de José y María en busca de posada, y preparan el corazón para recibir a Jesús en la Navidad.
EL ORIGEN DE UNA TRADICIÓN QUE LLEGÓ PARA QUEDARSE
Para muchos mexicanos las posadas parecen un rito casi nacido con el país, su origen se remonta a finales del siglo XVI. En 1587, Fray Diego de Soria, Superior del convento agustino de Acolman, obtuvo del Papa Sixto V un permiso para celebrar en la Nueva España unas Misas llamadas “de aguinaldo”. Éstas se realizaban del 16 al 24 de diciembre en los atrios de los templos, iluminados con antorchas, villancicos y procesiones.
Con el tiempo, la comunidad indígena integró elementos propios como los cantos, luminarias, representaciones de peregrinos, y finalmente la tradicional piñata. Aquellas Misas en el atrio, a cielo abierto, terminaron convirtiéndose en las posadas que hoy conocemos.
Desde entonces, los nueve días previos a la Navidad simbolizan la espera del Mesías y la fe paciente de una comunidad de fieles.
EL NACIMIENTO EN CASA, UN EVANGELIO VIVO
La tradición del Nacimiento, tan arraigada en los hogares mexicanos, también tiene una historia. Aunque los relatos evangélicos ya n a r r a b a n e l nacimiento de Jesús en Belén, fue San Francisco de Asís quien, en 1223, creó el primer Belén viviente en Greccio, Italia. Con la ayuda de habitantes del lugar, el santo instaló un pesebre con paja, un burro y un buey reales; allí pidió que se celebrara la Misa de Nochebuena. Su intención era simple, contemplar el amor de Jesus por los otros.
El impacto espiritual fue tan profundo que, a partir de aquella noche, la costumbre se extendió por toda Europa y posteriormente, por América. En México, armar el Nacimiento permite a las familias entrar en un tiempo especial de oración, espera y alegría.
La fecha recomendada para montarlo es el Primer Domingo de Adviento, lo cual convierte esta práctica en un acto de preparación espiritual más que decorativa. Cada figura, cada paisaje y cada gesto tiene un significado.En palabras del Papa Francisco en su carta apostólica Admirabile signum (2019), el belén es “como un Evangelio vivo” que permite imaginar la escena, conectar con lo esencial y comprender que Dios “se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre”

FIGURAS Y SU SIGNIFICADO
El Nacimiento es una representación artística y una catequesis visual. Cada elemento ofrece una lectura sobre la fe, la
vida humana y la historia de la salvación.
- El cielo estrellado
La noche, envuelta en silencio y oscuridad, representa las dudas, los sufrimientos y las preguntas existenciales que atraviesan al ser humano. Según el Evangelio de Lucas, Jesús es la luz que ilumina a quienes habitan en tinieblas. La llegada del Niño señala que incluso en nuestras noches más profundas hay un horizonte abierto.
- Las ruinas antiguas
Muchas representaciones incluyen restos de construcciones viejas o derruidas. Esta imagen, inspirada en textos medievales como la Leyenda Áurea, simboliza el nacimiento de Jesús que llega a reconstruir,sanar y renovar un mundo viejo. - La Creación y los pastores
Las montañas, los ríos, las ovejas y los pastores celebran la participación de toda la Creación en la llegada del Mesías. Los pastores son los primeros testigos del milagro, representan la humildad, la sencillez y la disponibilidad para escuchar. Remiten a la idea de que Dios se revela primero a los pequeños y a los que viven en lo esencial. - Ángeles y la Estrella
La estrella guía a los hombres hacia la gruta, recordando que toda persona está llamada a buscar la verdad y la luz. Los ángeles, por su parte, evocan el anuncio de una alegría destinada a todos los pueblos. - Pobres y mendigos
Estas figuras señalan que Jesús nació pobre y se identificó con quienes tienen menos. Frente a la ostentación del palacio de Herodes, también representado en algunos nacimientos, la escena del pesebre recuerda que la verdadera riqueza está en la sencillez y en el amor. - Figuras cotidianas
Panaderos, artesanos, mujeres con cántaros, músicos o niños representan la vida diaria. En el belén, todo lo humano cabe. Estas figuras enseñan que la santidad puede brotar de lo ordinario cuando se vive con amor y solidaridad. - María y José
María, que contempla al Niño y lo ofrece al mundo, encarna la fe confiada y total en la voluntad divina. José, silencioso y firme, aparece como custodio y protector. Su lámpara encendida simboliza la atención constante, la responsabilidad y la ternura masculina. - El Niño Jesús
El centro de toda la escena. Él es la luz que vence la oscuridad y responde a las preguntas más profundas del corazón humano.
PASTORELAS
Junto a posadas y nacimientos, otro elemento que distingue la Navidad mexicana es la pastorela. Y, una vez más, San Francisco aparece como punto de partida, sus representaciones del pesebre inspiraron la teatralidad que luego llegaría a América.
Cuando los frailes españoles arribaron a la Nueva España, advirtieron que los pueblos originarios ya realizaban representaciones dramáticas propias. Así surgió una oportunidad inédita de transmitir el mensaje cristiano a través de obras teatrales. De ese encuentro nació la pastorela novohispana, una mezcla de evangelización, pedagogía y creatividad indígena.
La primera pastorela registrada fue La comedia de los Reyes, escenificada en Cuernavaca hacia el siglo XVI. Poco después, Fray Juan de Zumárraga autorizó la representación de La farsa de la Navidad gozosa, y Fray Andrés de Olmos escribió la primera pastorela en náhuatl, dirigida especialmente a los habitantes originarios. Desde entonces, el teatro navideño mexicano tomó vida propia con la representación de ángeles, pastores, diablos y arcángeles que se enfrentan en una trama donde el bien y el mal luchan por guiar o extraviar a los peregrinos.
UN DICIEMBRE QUE UNE MEMORIA, FE Y COMUNIDAD
Mientras el país se prepara para las posadas de este 2025, las calles, los hogares y las iglesias comienzan a llenarse de luces, villancicos y nacimientos. La tradición perdura no sólo porque se repite cada año, sino porque ofrece un espacio para recordar quiénes somos, de dónde venimos y cómo queremos caminar juntos.
En un mundo marcado por la prisa, el conflicto y la incertidumbre, diciembre devuelve al centro valores como la familia, la comunidad, la esperanza y la búsqueda de sentido. En un país donde las tradiciones se viven como parte de la identidad, estas celebraciones siguen siendo un recordatorio de luz en medio de la noche

