Cristina Díaz

El Papa Francisco partió a la Casa del Padre el 21 de abril a la edad de 88 años, después de ejercer su pontificado durante 12 años. Fiel a su Ministerio, decidió entregarse hasta sus últimos momentos, con su voz cansada y haciendo un gran esfuerzo apareció en la Logia de la Basílica de San Pedro para la bendición Urbi et Orbi. Luego insistió en dar un paseo por la Plaza de San Pedro.
Eran alrededor de las 11:30 de la mañana, cuando el Pontifice recibió en su residencia de Santa Marta en el Vaticano al vicepresidente estadounidense J.D. Vance y quien se convirtió en el último político en hablar con él. El encuentro, que duró unos minutos, fue una oportunidad para intercambiar “felicitaciones pascuales”.
Posteriormente, el Papa se dirigió a la Logia de la Basílica de San Pedro. En la plaza, decenas de miles de fieles esperaban para recibir la bendición Urbi et Orbi y aplaudir a un Pontífice extremadamente cansado. Al mediodía se abrieron las cortinas rojas de la Logia. El Papa Francisco apareció muy disminuido en su silla de ruedas.
SU ÚLTIMO MENSAJE
“Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!”, dijo el pontífice de 88 años con voz ronca, provocando un fuerte aplauso de la multitud. Haciendo un claro esfuerzo por hablar, el Pontífice indicó que el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, Mons. Diego Giovanni Ravelli, leería su mensaje de Pascua. Luego bendijo a la multitud con un limitado gesto de su mano, diciendo en latín las sencillas palabras: “Que Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, los bendiga”. Una vez más, la multitud aplaudió. Un mes antes, el Papa había sido dado de alta del hospital, después de 38 días de hospitalización, luego de padecer una gravísima infección respiratoria, fue afectado por una doble neumonía y una infección polimicrobiana. Al salir del Policlínico Gemelli de Roma, sus médicos le prescribieron una estricta convalecencia de dos meses. Pero el argentino, había hecho algunas excepciones a las instrucciones de sus médicos como salir de sorpresa al Vaticano.
APARICIONES SORPRESA EN VÍSPERAS DE SU MUERTE
El 12 de abril, el Papa realizó una visita sorpresa a Santa María la Mayor, una basílica en el corazón de Roma, que había visitado más de 120 veces desde el inicio de su pontificado en 2013. Una vez más, rezó ante el icono de la Virgen María, la “Salus Populi Romani”.
Al inicio de la Semana Santa, el primer Pontífice sudamericano de la historia, saludó a los fieles al final de la Misa del Domingo de Ramos celebrada en la Plaza de San Pedro. También apareció en la Basílica de San Pedro. El jueves fue trasladado a la prisión romana de Regina Coeli. El argentino participó luego en una reunión de media hora con unos 70 detenidos. El sábado por la noche hizo otra breve aparición en la Basílica de San Pedro.
Después de la bendición Urbi et Orbi del domingo, el Vaticano indicó en pantallas gigantes que el Papa saludaría a la multitud, una sorpresa, dado el muy precario estado de salud del Pontífice.
El Papa apareció unos minutos después en el papamóvil y recorrió los pasillos de una concurrida Plaza de San Pedro. Le acompañaba su enfermero personal, Massimiliano Strappetti, y una de sus secretarias.
El Santo Padre permaneció al aire libre entre la multitud durante unos quince minutos, deteniéndose para bendecir a los niños llevados por sus agentes de seguridad. Recibido por decenas de miles de personas, el papamóvil se dirigió al comienzo de la Via della Conciliazione, la arteria que conduce entre las columnatas de Bernini que rodean la Plaza de San Pedro, antes de regresar al Papa a su residencia.

