CRISTINA ELIZABETH DIAZ MORALES

El Jubileo de la Esperanza 2025, fue proclamado por el Papa Francisco, con el lema “Peregrinos de Esperanza”, invitando a la Iglesia y al mundo a renovarse espiritualmente, perdonar y fortalecer la fe ante las crisis actuales mediante peregrinaciones, Confesión, Comunión y obras de misericordia para encontrar a Cristo como fuente de esperanza.
El 24 de diciembre del 2024 las puertas de la Basílica de San Pedro se abrieron de par, en par anunciando oficialmente el inicio del Jubileo de la Esperanza 2025, extendiéndose a todas las Diócesis del mundo para que los fieles católicos pudieran alcanzar las gracias que se otorgaron durante 12 meses.
A lo largo de un año se realizaron múltiples actividades con la finalidad de que los cristianos tuvieran un tiempo de renovación espiritual, enfocándose en fortalecer la fe y la esperanza en Jesucristo, en medio de guerras, crisis climáticas y pospandemia, promoviendo la conversión, la reconciliación, la solidaridad y el servicio a los más necesitados, convirtiendo la fe en acción concreta y justa.
Entre los cientos de actividades realizadas en el marco del Jubileo de la Esperanza, se desarrollaron diversos encuentros con el Santo Padre que quedarán grabados en la historia; desde encuentro con educadores, cineastas, músicos, jóvenes y diversos sectores de la sociedad, como muestra de la diversidad cultural.
JUBILEO DE LOS COMUNICADORES
El primero de los grandes eventos jubilares del Año Santo fue el Jubileo dedicado al mundo de la comunicación. Miles de periodistas, directores de medios y profesionales del sector se reunieron en Roma de más de 139 países de todo el mundo en enero del año pasado, encuentro que estuvo encabezado por el Papa Francisco.
El Santo Padre que acudió a la cita en silla de ruedas, pidió a los periodistas: “sean verdaderos, no sólo en las historias que cuentan, sino también en su vida ordinaria”, al improvisar unas palabras ante las más de seis mil personas de este oficio que se reunieron en el Aula Pablo VI del Vaticano.
En este sentido, el Santo Padre elogió el trabajo de los periodistas como una labor que “construye la sociedad y la Iglesia”. “Manda adelante a todos”, y recordó a los periodistas que “sacrificaron sus vidas” en 2024.
JÓVENES DE TODO EL MUNDO
Uno de los eventos más emotivos del Jubileo de la Esperanza fue el encuentro que León XIV tuvo con miles de jóvenes de 146 países. Del 28 de julio al 3 de agosto pasado, más de un millón de jóvenes de todo el mundo viajaron a la Ciudad Eterna para asistir al primer gran encuentro con el Santo Padre León XIV.
Durante la homilía de la Misa, el Papa meditó sobre el pasaje de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), recordando que “el encuentro con el Cristo resucitado cambia nuestra existencia, ilumina nuestros afectos, deseos y pensamientos”. “Ábranle las puertas del corazón”, les insistió.
Refiriéndose a la fragilidad humana y a la finitud de las cosas terrenas, el Pontífice explicó que no nacimos para una vida donde todo es firme y seguro, sino “para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor”.
“Por eso”, dijo, “aspiramos continuamente a un ‘más’ que ninguna realidad creada nos puede dar; sentimos una sed tan grande y abrasadora, que ninguna bebida de este mundo puede saciar”.
Invitó a los jóvenes a no engañar su corazón buscando satisfacer esa sed con falsos sustitutos: “No engañemos nuestro corazón ante esta sed, buscando satisfacerla con sucedáneos ineficaces. Más bien, escuchémosla. Hagámonos de ella un taburete para subir y asomarnos, como niños, de puntillas, a la ventana del encuentro con Dios”
En su mensaje de despedida, el Santo Padre les dijo: “Lleven esta alegría y este entusiasmo a todo el mundo: ustedes son sal de la tierra, luz del mundo. Lleven este mensaje a todos sus amigos, a todos los jóvenes que necesitan un mensaje de esperanza. Gracias de nuevo a todos. ¡Buen viaje!”. El 28 y 29 de julio se desarrolló también el Jubileo de los influencers y misioneros digitales, jóvenes la mayoría.


LA MÚSICA, UN “DON DE DIOS”
Fue en mayo del año pasado, cuando el “ay, ay, ay, ay… cilito lindo”, canto tradicional mexicano, se escuchó en el Vaticano, cuando cientos de voces participaron en el Jubileo de los Músicos. Atravesaron la Puerta Santa de la Basílica Vaticana, encabezando la fila del colorido grupo de casi un centenar de mexicanos.
El Jubileo de las Bandas y los Espectáculos Populares reunió a más de trece mil personas procedentes de más de 90 países de todo el mundo, entre ellos estuvo Daniel, con un tocado azteca de plumas y cascabeles en las muñecas y los tobillos.
En su mensaje a los participantes, León XIV agradeció a los artistas por alegrar la fiesta de Cristo Buen Pastor, destacando la música y el arte como dones de Dios que unen al pueblo y expresan belleza, esperanza y fe, invitándolos a ser testigos de un mundo renovado y lleno de alegría, uniendo la celebración con el caminar sinodal de la Iglesia en el Jubileo, especialmente durante la Misa en Piazza Cavour y la procesión a San Pedro.
UN ESCENARIO DE PELÍCULA
El 15 de noviembre pasado, la Sala Clementina, dentro del Vaticano, fue un escenario de película. El evento, promovido por varios Dicasterios vaticanos, reunió a numerosos protagonistas internacionales del mundo del cine. En un ambiente de expectación, pues no se recordaba una audiencia papal en años.
El Papa recibió al mundo del cine, actores y directores internacionales, en el marco del Jubileo de la Esperanza. Se pudo ver a artistas de la talla de la actriz australiana Cate Blanchett, el actor estadounidense Viggo Mortensen, el director español Albert Serra y el director italiano Giuseppe Tornatore; sentados a la espera de León XIV.
Frente a los actores y directores internacionales, el Papa destacó el valor de la cinematografía para “contemplary comprender la vida”, como forma para “relatar su grandeza y fragilidad” e “interpretar la nostalgia de infinito”. Para León XIV, “el cine representa un arte popular en su sentido más noble”, que “nace para todos y habla a todos”, favorece “la mirada del alma”, porque el séptimo arte “sabe asociar aquello que parece solamente entretenimiento con la narración de la aventura espiritual del ser humano”.
Miles de actividades a lo largo de todo el Año Santo dejaron un mensaje de esperanza que llegaron a los corazones de quienes pudieron asistir a la Ciudad Eterna, pero también a quienes participaron en la distancia, pues el mensaje de Jesucristo llega a todos los rincones del mundo en diferentes formas.


