JOSÉ RUBÉN ALONSO GONZÁLEZ

Como San Juan, el discípulo amado a los cristianos de Asia Menor, hoy Turquía, periodistas y Sacerdotes podemos decir desde nuestra vocación: “lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos” (1 Jn. 1,1 y siguientes), y con Lucas, en su Evangelio, relatamos “ordenadamente los acontecimientos…”, informándonos“cuidadosamente de todo”, para que la “Noticia” (con mayúsculas) se vea, oiga, toque, en las “noticias” donde la esperanza está presente, incluso en medio de los hechos y dichos adversos, contradictorios, dolorosos, frustrantes, del día a día.
¿EN QUÉ CONVERGEN O SE ASEMEJAN UN PERIODISTA CON UN SACERDOTE?
Estimo que, en mucho, pues son comunicadores de “noticias”. Esa es su razón de ser y hacer: identificar y confeccionar “noticias”, es decir, al escudriñar entre las palabras que escucha y los hechos que observa, destaca aquellos que, por su novedad, su actualidad, pues tienen un impacto y trascendencia para las personas en comunidad o en la sociedad. El periodista y el Sacerdote, testigos del acontecer, informándose “cuidadosamente”, con su palabra, relatan “ordenadamente” eso que llamamos “noticia”.
Si bien el Sacerdote, por su identidad, vocación y misión, es el comunicador de la “Buena Noticia” (εὐαγγέλιον = Evangelio), el periodista es un “ángel” (ἄγγελος = mensajero) del acontecer en la sociedad, en la comunidad, a partir de lo que escucha y observa, confeccionando noticias que configuran el “cronos”, y en ese devenir cronológico identifican el “kairós”, es decir, la irrupción de hechos y palabras que marcan la historia humana y comunitaria.
¿QUÉ VEMOS, QUÉ OÍMOS, QUÉ TOCAMOS CON NUESTRAS MANOS, PARA RELATAR, PARA NARRAR, PARA COMUNICAR?
Lo más sencillo y lo más complejo, lo ordinario y lo extraordinario, lo normal y lo anormal; el dolor y el gozo, la contradicción y la congruencia, la muerte y la vida, la tristeza y la alegría; lo que construye y lo que destruye. “Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol” (Ecl. 3, 1). Ahí, en la tensión de la realidad, del ya, pero todavía no.
¿Y EN MEDIO DE TODO ELLO, CÓMO IDENTIFICAR LA “NOTICIA”, EL “KAIRÓS” DENTRO DEL “CRONOS”; EL “KAIRÓS DE LA ESPERANZA”?
Destaco algunos elementos que nos pudieran servir de motivación y guía para liberarnos de entornos que no favorecen a una comunicación humana, que dignifica a la persona en comunidad y propicias condiciones para nuestro desarrollo:

- Una comunicación “desarmada y desarmante”
La polarización comienza y se alimenta con la palabra; nos confronta y destruye llevándonos incluso a otros tipos de violencia.
En la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa León XIV retomó del Papa Francisco a lo “desarmada” y le añadió lo “desarmante”. El 24 enero próximo, fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas y escritores, nos dará a conocer su mensaje íntegro.
Por lo manifestado ante periodistas luego de su elección como Obispo de Roma, podemos descatar que la “comunicación desarmada” implica desde el sujeto activo de la comunicación (sea periodista o Sacerdotes) el uso las palabras, sonidos, imágenes para informar y comunicar despojadas de todo aquello que descalifica, que niega, excluye o anula a al otro.
Si es “desarmante”, es porque el comunicador profesional debe “desarmar” el mensaje y la información del otro. Por ejemplo, no replicar ni reproducir la descalificación, la anulación, el menosprecio, el vituperio, la vulgaridad de otros, sobre todo cuando el emisor lo hace desde su posición y ejercicio de poder, público o privado.
Lecciones con sabor y esencia de periodismo
Los últimos mensajes del Papa Francisco, con ocasión de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales,son una belleza sencilla, profunda y práctica que aborda elementos esenciales para el ejercicio periodístico con sentido y humano. Leerlos con calma, compartirlos, reflexionarlos, alimentarán, sin duda, nuestra vocación y ser periodistas.
- Ser profetas en medio de la oscuridad
El periodista no sólo es un mensajero (ángel), que bien podría tener como acompañante en su ejercicio profesional al “Mensajero” de la Buena Nueva que dijo: “Dichosa tú, María”, es decir, al Arcángel Gabriel.
El periodista, como el Sacerdote, “mensajeros”, pueden ser “profetas; llamados a ser “profetas”, como Isaías, Jeremías, Elías, Daniel… Intensos que “leían” el acontecer diario, hurgaban en los hechos diarios, en las “noticias” del “cronos” e identificaban el “kairós” como anuncio y mensaje de Dios, incluso a costa de su vida frente al poder. Profetas como “la voz que clama en el desierto” de hoy, como Juan el Bautista, quien por su palabra fue silenciado anunciando lo esperado, la esperanza de quien viene. Hoy, la realidad nos muestra el riesgo de ser periodista y Sacerdote:
- De acuerdo con registros del Centro Católico Multimedia y registros periodísticos, de 2018 a la fecha, doce sacerdotes han sido asesinados, otros diez violentados, dos Sacerdotes desaparecidos por más de diez años; registros de al menos 900 extorsiones y amenazas de muerte contra miembros de la Iglesia católica. Aunado a ello, la profanación de 29 templos en promedio a la semana. Por cierto, si en Nicaragua encarcelan y expulsan a sacerdotes y obispos desde 2018, en México los matan.
- En tanto, de acuerdo con Artículo 19-México, de 2000 a 2025, han sido asesinados 175 comunicadores en México, de los cuales 163 son hombres y 12 mujeres. Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Oaxaca, Chihuahua, Sonora, encabezan la lista. En el primer año de la actual administración federal, 8 comunicadores han sido asesinados, y a esto habrá que añadir el incremento en los pasados del acoso judicial a periodistas como herramienta de censura.
El ser periodista y Sacerdote hoy, como ayer y mañana, no lo hace “profertas del cataclismo”, sino de la esperanza; mensajeros-comunicadores que en medio de la desventura y desesperanza, frente a los “hechos”, develan y descubren luces en medio de la oscuridad, ventanas y puertas de esperanza; caminos de esperanza. Profetas que buscan e identifican la “noticia” no sólo en la tormenta, en el temblor de la tierra, en el fuego abrazador, sino sobre todo en la suave brisa, en
el silencio, donde se muestra el “kairós”. Que en este tiempo de Navidad (no fiestas decembrinas), en nuestro México,
en Jalisco, a nuestros lectores, radioescuchas, televidentes, seguidores en plataformas digitales, podamos comunicaresperanza ante la desesperanza y anunciar que “el pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz” (Is. 9, 1).
10 de diciembre de 2025
