Aceptar su amistad es cuestión de corazón (Dilexit nos, 24)
Pbro. Adrián Ramos Ruelas
Con motivo del 350 aniversario de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, revelada a Santa Margarita María Alacoque, esta semana recordamos a los amigos de ese Jesús que nos revela lo que hay en su Corazón Santo. Los santos franceses Bernardo de Claraval, Juan María Vianney y Juan Eudes promovieron fuertemente el amor y la amistad con Cristo Jesús.

San Juan Eudes nació el 1601 en Normandía. La unión de su corazón con el de Cristo se notaba desde pequeño, mostrando una gran piedad y docilidad. Ordenado Sacerdote, fue enviado a predicar en misiones con un notable éxito. Se afirmaba de él: “de entre los mejores predicadores ninguno de ellos conmueve tanto a las multitudes”; y también: “en la predicación es un león, y en la confesión un cordero”.

Su impulso misionero y su popularidad entre la gente le ayudaron a propagar por todo su país la devoción al Corazón de Jesús, logrando que el Obispo de Rennes aprobara por primera vez esta fiesta de manera oficial.
La vida de San Juan Eudes y de los amigos del Sagrado Corazón nos dejan, entre otras, estas enseñanzas valiosas:
San Bernardo nos recuerda que, en los afectos, el mal se vence con el bien. Él creía firmemente que la unión con el Corazón de Cristo puede transformar la afectividad esclavizada por los placeres.

La misión de la misericordia que realizaron tanto San Juan Eudes, como el Santo Cura de Ars, nos enseña que, en la reparación de los corazones heridos, no basta una reparación meramente externa, sino el deseo de una transformación interior, confiando en el Corazón de Cristo que sana la herida más profunda.
Entre los amigos del Sagrado Corazón no podemos olvidar a nuestro querido Sacerdote, el mártir mexicano San José María Robles, quien también impulsó la devoción al Sagrado Corazón y a la Eucaristía. Con San Juan Eudes nos enseña que “para ofrecer bien una Eucaristía se necesitarían tres eternidades: para prepararla, para celebrarla y una tercera para dar gracias”, motivándonos a vivir una intensa vida eucarística.

San Juan Eudes murió en 1680, el 19 de agosto, día en que lo recordamos en la Liturgia, con el gran deseo de que su comportamiento se pareciera a lo que decía su amigo Jesús: “Yo hago siempre lo que a mi Padre le agrada”, (Jn 8,29)

ENSEÑANZAS:
- La devoción al Sagrado Corazón de Jesús sigue vigente en las comunidades cristianas, con la práctica de la Comunión Eucarística, durante nueve primeros viernes de mes.
- Esta devoción deja ver el amor misericordioso de Cristo que nos ha amado hasta el extremo.
- Estar con Jesús en la Eucaristía nos motiva también a hacer actos de reparación por los propios pecados y por los pecados de la humanidad entera.
