ALFREDO ARNOLD

La Presidenta Claudia Sheinbaum lleva casi un año en el poder y Donald Trump casi diez meses en la Casa Blanca, y hasta el momento no se han reunido ni una sola vez, aunque, de acuerdo a la mandataria mexicana, han hablado por teléfono en varias ocasiones.
¿ES NORMAL ESTE DISTANCIAMIENTO?
Por supuesto que no es un asunto que pase inadvertido ni allá ni aquí, menos cuando ambos países acompañados de Canadá integran la zona económica más poderosa del mundo y desde hace años los une un tratado comercial que ha resultado benéfico para los tres países.
Hace poco, la Presidenta de México viajó a una reunión multinacional en Canadá donde se entrevistaría con Trump, pero el mandatario norteamericano se fue antes de tiempo y la reunión entre ambos mandatarios no se llevó a cabo. En cambio, el presidente Trump no sólo recibió al exprimer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sino que ya se entrevistó con el nuevo mandatario Mark Carney.
Recientemente vino el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien es de hecho el funcionario más importante de la administración Trump, aunque no se divulgó el contenido preciso de la plática que sostuvo con la Presidenta de México.
Ciertamente, no ha sido fácil para Sheinbaum lidiar con esta falta de acercamiento con Donald Trump, de quien no puede decirse que el exceso de trabajo le impida salir de la oficina oval de la Casa Blanca, ya que ha realizado varias visitas intercontinentales, incluyendo dos viajes a Gran Bretaña y uno muy reciente a Alaska donde se reunió con Vladimir Putin.
Tal vez los temas entre México y EUA no requieran la discusión personal de sus presidentes; para ello están el canciller Juan Ramón de la Fuente, el embajador Esteban Moctezuma Barragán e incluso el secretario de Economía Marcelo Ebrard. Pero el hecho ya despierta cierta suspicacia.
La política exterior de México se ha transformado,
más bien deteriorado en los últimos años. Dejó de ser propositiva después de que tuvimos verdaderos líderes mundiales en ese cargo (Antonio Carrillo Flores, Emilio Rabasa, Alfonso García Robles, entre ellos).
En el sexenio pasado, México rompió relaciones con Bolivia y armó un circo con el “rescate” de Evo Morales, quien, por cierto, ya está nuevamente en la escena política de su país; rompió con Perú por el arresto al expresidente Pedro Castillo, y tiene “pausadas” las relaciones con España (o con la Corona española) por el tema de la conquista, un hecho que ocurrió cuando México no existía como país, y cuando el reino de Granada apenas había sido arrebatado a las fuerzas musulmanas… Despropósitos históricos creados por el expresidente de México y que no han sido corregidos completamente por la Presidenta Sheinbaum.
En fin, lo más importante es el presente y ya es conveniente que los presidentes de México y de Estados Unidos se reúnan, aunque quizá prefieran que antes se arreglen totalmente los asuntos pendientes.
Ya veremos.
El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de larga experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.
