Inicio EditorialLos que somos del pueblo sabio ya podemos viajar a Japón, Portugal, España…

Los que somos del pueblo sabio ya podemos viajar a Japón, Portugal, España…

por Quetzali Hernández
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La 4T llegó con toda su fuerza transformadora…, empezando por los viajes de funcionarios innombrables…, pero no, más bien sí hay que nombrarlos, para que sus nombres no se nos olviden, y señalarlos como los que presumen ser los que van a cambiar a México.

Se trata de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del ex Presidente de México, mejor conocido como Andy; de Ricardo Monreal y de Mario Delgado.

Las vacaciones de la 4T fueron “populares” y suntuosas, en destinos como Lisboa, Madrid, Tokio, y otros que no alcanzamos a captar y darnos cuenta, y en esas ciudades no se fueron a las tiendas de conveniencia de la esquina, sino que, para que se vea que esta cuarta transformación viene con todo, había que recurrir a hoteles, tiendas y restaurantes (y chanclas -dígase Alfredo Monreal-) de cinco estrellas.

Es la misma hipocresía que repudiaban, y con razón, de personajes de partidos y gobiernos anteriores. Igualitos. No les queda ahora darse baños de pureza.

La diferencia es que en esta ocasión han sabido manipular a muchos habitantes de este país, aunque sean la misma cosa que tanto hemos repudiado, bañada de corrupción e impunidad.

Estos viajes no solo se convierten en motivo de escándalo, por la contradicción de su discurso y la proclamación de un estilo de vida austero que no se nota, sino porque ponen en evidencia lo lejano que están del pueblo al que tanto aluden cuando les conviene y al que dicen defender, además de que difícilmente el ciudadano común en México (dígase incluso clase media alta -y los millones de personas que están abajo-) puede acceder a una vida así, menos estando lejos del presupuesto público, del que ellos sí están muy cerca.

Los viajes no están mal para nadie, incluso para ellos, sino el doble discurso con el que suelen manejarse, como dijo un comentarista.

Y no hemos mencionado las bodas faraónicas con las que algunos de sus dirigentes en cualquier nivel de gobierno se han servido, o la colusión delictiva de más de alguno con grupos de la delincuencia.

No es descalificación, ni mentira, ni ataque, ni golpeteo político, como argumentó Fernández Noroña (otro viajero de clase premier), sino lo que está sucediendo.

Como lo hicieron anteriores gobernantes de anteriores partidos políticos, se siguen sirviendo del pueblo. Unos lo hicieron de un modo: evadiéndolo, no dando cuentas, etc.; los actuales lo hacen utilizándolo (“primero los pobres”, “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, “el pueblo es primero”, etc.).

Si de verdad le interesa a la 4T atender al pueblo (una entelequia difícil de definir verdaderamente), como lo proclaman a diestra y siniestra, tendrá que corregir esos “liderazgos” autónomos, esas negras herencias, esas antiquísimas prácticas de ostentación.

La Presidenta Sheinbaum tiene mucha tarea en este sentido, ejerciendo la autoridad moral que tiene sobre sus correligionarios, algunos de los cuales tuvo que adoptar, aunque de antemano no les gustaran sus posturas.

Las acciones equivocadas de los mencionados no solo afectan a su partido, sino que siguen perjudicando a la gente que pierde su confianza y su esperanza en que este país cambie.

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