Se reaviva una costumbre tapatía centenaria

HÉCTOR JOSUÉ QUINTERO LÓPEZ
Desde hace cuatro años en el centro de la Ciudad de Guadalajara, se decidió unir devotos esfuerzos para el rescate integral de una costumbre tapatía centenaria: los viernes de Cuaresma dedicados a honrar a Jesús, Divino Preso, esto en el marco del aniversario 300 de la fundación del convento de Jesús María, que junto al de la Inmaculada Concepción, conocido popularmente como “Capuchinas” eran los únicos templos conventuales que mantenían viva esta tradición. El año pasado, por conducto del Corredor Cultural Paseo Fray Antonio Alcalde, se unieron además otra serie de templos que van desde San Francisco de Asís hasta la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrario que han resaltado esta devoción, que, en la época virreinal, fue exclusiva de los templos monacales.
LA DEVOCIÓN TAPATÍA A JESÚS DIVINO PRESO
En esta ciudad, se fundaron cinco monasterios femeninos en la entonces capital del Reino de la Nueva Galicia: el de monjas dominicas de Santa María de Gracia (1588), el de carmelitas descalzas de Santa Teresa (1695), el de dominicas de Jesús María (1722), el de agustinas recoletas de Santa Mónica (1733) y el de clarisas capuchinas de la Inmaculada Concepción (1758).
De este número, que coincide con los viernes de la Cuaresma, nació la costumbre de celebrar en cada uno, actos devocionales ante una escultura de Jesús, Divino Preso: imágenes con la expresión más doliente en el rostro, el cuerpo ensangrentado y lacerado, las manos atadas y en ocasiones con la corona de espinas ceñida en su cabeza, siguiendo este orden, que inferimos, debió programarse echándolo a suertes, pues no sigue un orden cronológico según su fundación: el primer viernes (después de ceniza), se realiza la celebración en Santa Mónica, el segundo en Jesús María, el tercero en Santa Teresa, el cuarto en Santa María de Gracia y el quinto en el templo de las Capuchinas, aunque la ruta llegó a prolongarse a la capilla de San Diego el viernes de Dolores y en la del beaterio de Santa Clara el domingo de Pasión.
Cabe señalar, que, en todos los templos del centro de Guadalajara, el espacio reservado para el culto en honor a Jesús, Divino Preso, diariamente se ve acompañado de fieles, y que sus altares demuestran lo activo de su devoción, pues es común encontrar ante ofrendas como flores, velas, hojas o exvotos por los favores recibidos e incluso mechones de cabello acomodados en trenzas. Siendo estos días de cuaresma, cuando incrementan las visitas, pues este tiempo es idóneo para ir al encuentro con Jesús, por ello la importancia de retomar esta tradición no solo en su ámbito festivo, sino, también en el acompañamiento espiritual acudiendo a los sacramentos y actos de piedad que refuercen en nosotros una espiritualidad bien encaminada.
DETALLES DE LA CELEBRACIÓN
De la ruta tradicional, comenzamos el viernes 20 de febrero en el templo de Santa Mónica, donde se realizó un triduo vespertino y el día de su festividad, una misa solemne al medio día para después realizar una piadosa procesión en la que tomaron parte el capellán del templo Pbro. Luis Heliodoro Salcedo M., los miembros de la Asociación de JMV Hijos e Hijas de María, Renovación Carismática Católica y el grupo de Evangelización Liberadora Integral, asiduos a este templo.
Por su parte, el 27 de febrero, se realizó la celebración en el templo de Jesús María, precedido por un triduo solemne en punto de las 12 horas. El día de la festividad, luciendo el templo uno de los altares más tradicionales de la temporada, se realizó solemne misa de función celebrada por fray Aarón Alejandro Cortés, OP, culminando con procesión por el atrio del templo.
Siguiendo programa, el próximo viernes 6 de marzo en el templo de Santa Teresa de Jesús, en punto de las 12 horas se tendrá misa solemne y procesión con la antigua imagen de Jesús Divino Preso. Extendemos la invitación a todos los fieles que se quieran unir a participar de esta piadosa tradición, que año con año toma fuerza en la capital tapatía.

