Sergio Padilla Moreno

En el relato de las tentaciones de Jesús, en el Evangelio de san Lucas, se narra que “el diablo lo condujo a un lugar alto y, mostrándole en un instante todas las naciones del mundo, le dijo: Yo te daré todo el poder y la grandeza de esas naciones, porque todo ello me pertenece, y puedo dárselo a quien quiera. Todo será tuyo si me adoras” (Lucas 4, 5-7). Llama la atención el hecho de que, ante la declaración del diablo de decirse dueño del poder y la grandeza de las naciones, Jesús no lo contradiga. Si esto lo relacionamos con lo dicho por Jesús en el Evangelio de San Juan cuando les dice a sus discípulos: “Si ustedes fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero el mundo los aborrece porque ustedes no son del mundo, aun cuando yo los elegí del mundo” (Juan 15, 19). Si unimos todos estos hilos podemos deducir que el diablo, es decir, el adversario o el que divide, es dueño y señor del mundo, este mismo mundo al que ha venido Jesús, Verbo Encarnado, para propiciar que cada alma encuentra el camino de la Vida y rectifique para fundirse en la unidad del amor con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Todo lo anterior puede considerarse una clave de lectura para comprender la película Matrix (1999), escrita y dirigida por Andy y Larry Wachowski.
Recordemos que el cine nos ayuda a mirar la vida desde diversas perspectivas, una de las cuales nos reta a reflexionar sobre la realidad del mundo y nuestro modo de estar en él. Con un lenguaje visual muy atractivo, la película Matrix nos invita a pensar si vivimos en un mundo, al cual también le podemos llamar sistema, dominado por ciertos intereses ocultos de élites económicas y políticas poderosas, que termina por engañarnos y manipularnos. Es cuestión de hacer una análisis sincero y valiente de la realidad del sistema que domina nuestro mundo y darnos cuenta de que la mayoría de los seres humanos vivimos enajenados, dormidos, sometidos y esclavizados a una serie de cadenas invisibles que terminan por quitarnos la libertad sin que nos demos cuenta.
Una manera de ver la Matrix es esto que dice la lectora Sofía Martín en su carta a la redacción del periódico español El País: “Nacemos con un guion impuesto: estudia, saca buenas notas, elige una carrera que dé dinero, trabaja, cásate, ten hijos. No cuestiones, no sientas, no pares. Si lo haces, eres débil. Si te quejas, eres de cristal. Pero nadie habla del verdadero cansancio: vivir cumpliendo expectativas que no son tuyas. Fingir que toda va bien mientras por dentro te preguntas si esta vida es realmente tuya. Eso no es fragilidad, es agotamiento. Nos enseñaron a encajar, no a escucharnos. A seguir el camino marcado, aunque no sepamos a dónde nos lleva. Y cuando alguien se atreve a parar, lo tachan de blando. No somos de cristal. Somos personas intentando encontrar sentido en medio de tanto ruido. Y a veces, lo más valiente es no seguir… es atreverse a decir que no.”
padilla@iteso.mx
¿Vives dormido? Análisis de Matrix –
Enric Corbera Institute
https://www.youtube.com/watch?v=cWRyva6Ry4g

