Poema: Mi madre
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Todas las mañanas
mi madre
nos inventaba
el mundo.
En la mesa
nos servía
una realidad
con dientes.
Podía
cocinar
sus brazos,
piernas,
su corazón.
Repartirlo.
De postre
sus sonrisas
con una
cereza
de llanto,
Por las noches
Dios le sirve
a mi madre,
Se sienta
con ella.
Lic. en Comunicación | Especializada en Comunicación Pastoral, por el ITEPAL y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Colombia | Editora de Semanario Arquidiocesano de Guadalajara.

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