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Mirar a otra parte

por Quetzali Hernández
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PBRO. JOSÉ MARCOS CASTELLÓN PÉREZ

Ante el desplante tan inhumano de las políticas del gobierno estadounidense, que humilla a nuestro país, desprecia a nuestros conciudadanos en Estados Unidos y paraliza de miedo a nuestros pobres políticos, que se ven tan chiquitos frente al monstro de Trump, como un ogro naranja salido del pantano de la impiedad, es necesario que se mire para otro lado.

¿Por qué México, que durante el virreinato fue un territorio mucho más rico y potente que las colonias inglesas
de Norteamérica, siempre ha mirado hacia el norte? Quizá la Providencia, en su bondad in nita, puso a Trump como gobernante de ese país porque quiere que miremos hacia otros lados y hagamos alianzas con otras fuerzas políticas, económicas y militares que no precisamente están hacia el norte.

Gracias a las comunicaciones y a la globalización, las fronteras se achican cada vez más, por eso nuestra posición geográfica con Estados Unidos no debe atarnos de manos para hacer negocios solamente con ellos, que con arrogancia racista han tratado a México con desprecio, ahora manifiestamente en la boca majadera del populista de Trump, pero que expresa la mentalidad de tantos estadounidenses. ¿Por qué México no amplía los horizontes hacia Europa, Sudamérica y Asia? ¿Por qué no buscamos una influencia incluso hacia África, con toda la riqueza natural que posee, cuyos países con los cuales las relaciones casi son nulas?

Europa ha roto las fronteras entre sus países y se ha convertido en una región sumamente atractiva para los negocios y para los intercambios culturales, a pesar de las dificultades por los que pasa el viejo continente. ¿Por qué no intentar mirar hacia Europa y establecer lazos de amistad y negocios con ellos, especialmente con España y Portugal, con los que nos une la misma cultura? Habrá que pensarse en una negociación migratoria atractiva hacia España, que está necesitando ahora mano de obra.

Igualmente, se debería entablar una mayor relación comercial con los países hermanos de América, de esa gran América del Centro y del Sur, con la que compartimos las mismas raíces y tenemos la misma lengua y cosmovisión. Una América riquísima en recursos naturales y culturales, con una población en su mayoría en edad laboral y que representaría uno de los mercados más grandes y prolíferos del mundo. Junto a ello sería importante una apuesta general por la democracia y la disolución de los regímenes antidemocráticos.

Y ¿qué decir de Asia? Es en ese continente donde se ubica el mayor desarrollo tecnológico y quizá sea el próximo centro de poder económico. Japón, China, Corea, Taiwán, junto con Australia y Rusia, así como otros países con los cuales nos une el Océano Pacífico y con los cuáles se puede establecer acuerdos comerciales que permitan un mayor desarrollo sustentable.

La crisis con el gobierno de Estados Unidos debería ser la oportunidad de establecer puentes de México con otras regiones del mundo, sin esta dependencia casi total de la economía de Estados Unidos, que quiere imponer un muro en nuestra frontera común.

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