Navidad

por Quetzali Hernández
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JOSÉ MARCOS CATREJÓN

La fiesta que nos recuerda el nacimiento del Hijo de Dios en el seno virginal de la joven María, es una de las celebraciones más bellas y significativas de la humanidad, ¡cuánto más de los cristianos! Es de las más bellas porque, más allá de la luminosidad que encierra, mueve los sentimientos más nobles de los seres humanos, reúne a las familias, motiva a la reconciliación y a la paz, a la comprensión mutua y a tender lazos y puentes entre las personas de buena voluntad, que gracias a Dios es la gran mayoría. Es una de las fiestas más significativas porque se trata del acontecimiento que hace un parteaguas en la historia de la humanidad y, de alguna manera, lacelebra todo el orbe, con sus distintos matices y asumiendo el folclore propio de cada cultura.

Ciertamente la Iglesia eligió la fecha del 25 de diciembre para la celebraciónde la Navidad, no por un dato de crónica o historiográ co, es decir, porque corresponda exactamente a la fecha del nacimiento de Jesús, sino más bien por su carácter simbólico. Es la fecha del solsticio de invierno, lo que significa quees el día en el que el sol recomienza de nuevo a vencer la oscuridad de la noche, porque a partir del 25 de diciembre el día irá venciendo a la noche. Así, como lo menciona el Evangelio, la Iglesia celebra al “Sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte” (Lc 1,78-79). De una forma pastoral, la Iglesia asumió la fiesta pagana del Sol invicto para darle el sentido auténtico del triunfo de Dios al enviar a su Hijo, Luz del mundo, que disipa las tinieblas del mal.

En México, la Navidad tiene un cariz particular porque los misioneros supieron hacer un verdadero proceso de inculturación y de los elementos festivos, tan comunes ahora como la pastorela, la piñata, el nacimiento, las posadas, los bolos o aguinaldos, etc., dieron un sentido catequético extraordinario. Los misioneros de las distintas órdenes religiosas hicieron posible que se gestara en estas tierras una Navidad única, no desdeñando, sino asumiendo también la cultura de los pueblos indígenas del actual México.

Es cierto que la mercadotecnia ha desvirtuado un poco el sentido de la Navidad, incluso, cambiando el protagonista de la fiesta por la caricaturización de san Nicolás, pero no por ello pierde su esencia, importancia, belleza y significatividad. A nosotros los cristianos nos toca recobrar el auténtico sentido y transmitirlo con alegre fidelidad a las nuevas generaciones comoun acto de bendición.

No sé si algunos diputados, como Dolores Padierna, puedan celebrarla con este sentido de belleza y de forma significativa, pues en el pasado mes de noviembre un diputado federal, con el solo hecho de mencionar a Dios, levantó polvareda en ella y en algunos de su bancada, la del oficialismo. Porque quizá son muy reacios a mencionar a Dios, pero no de recibir su aguinaldo por celebrar la Navidad.

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