Emiliano Sedano Arriaga
En Estados Unidos, siete Obispos firmaron un comunicado donde pidieron al gobernador de Tennessee, Bill Lee, detener la ejecución Christa Pike, mujer acusada de participar en un homicidio en 1995.
En el comunicado, los Obispos pidieron a las autoridades “suspender [esta] sentencia de muerte”, así como “asegurar que el Estado de Tennessee no vuelva a intentar ejecutarla otra vez”. El miércoles pasado, Pike recibió dos inyecciones letales de pentobarbital, a las cuales sobrevivió, encontrándose ahora en un hospital en estado crítico.
“Reconocemos el horrible homicidio de Colleen Slemmer, así como el sufrimiento inmedible de su familia y seres amados: ninguna parte de nuestra petición minimiza la gravedad de ese crimen, la preciosidad de la vida de Colleen o la legítima responsabilidad del Estado de hacer justicia contra aquellos quienes cometieron violencia”, argumentaron los Obispos.
En ese sentido, la carta abierta leía que “la fe cristiana cree que todo ser humano mantiene la imagen de Dios, poseyendo una dignidad que ni siquiera el pecado más grave puede borrar”, argumentando que “el Evangelio nos llama continuamente a superar los ciclos de violencia y muerte, a través de la justicia, la reconciliación y el arrepentimiento”.
Finalmente, el documento declaró que “la justicia no necesita convertirse en venganza”, y que “el Estado de Tennessee puede escoger la moderación, la dignidad humana y la piedad”.
Entre los firmantes, se encontraron tres Obispos católicos: los de Memphis, Nashville y Knoxville. En caso que esta sentencia se concrete, Christa Pike sería la primera mujer ejecutada por el Gobierno de Tennessee en más de 200 años.


