Heriberto Arreola
Este domingo 31 de mayo de 2026 se llevó a cabo con gran participación y entusiasmo la 8va. Carrera del Seminario de Guadalajara, consolidándose una vez más como uno de los eventos deportivos y comunitarios más significativos.
Desde las primeras horas de la mañana, cientos de corredores, familias y jóvenes se dieron cita en las inmediaciones del Seminario Menor para formar parte de esta experiencia que trasciende lo deportivo y se convierte en un auténtico encuentro de fe, solidaridad y alegría compartida.
El evento contempló diversas modalidades para todos los públicos: carreras de 5 y 10 kilómetros, caminata recreativa y categorías infantiles, mismas que tuvieron lugar un día antes, lo que permitió una participación verdaderamente incluyente y familiar.
La diversidad de categorías reflejó el espíritu abierto de la convocatoria, dirigida no solo a atletas experimentados, sino a toda persona que deseara sumarse a una causa significativa.Más allá de la competencia, la carrera se vivió como un espacio de evangelización a través del deporte, cuyo objetivo es apoyar la formación de los futuros sacerdotes y las necesidades del seminario.
Cada inscripción y cada kilómetro recorrido se convierten así en una forma concreta de colaboración con la misión de la Iglesia, lo cual otorga al evento un profundo sentido trascendente.
En redes sociales, los participantes compartieron múltiples testimonios que permiten captar el ambiente vivido durante la jornada.
Muchos destacaron la excelente organización, la logística fluida desde la entrega de paquetes hasta la señalización de rutas, así como el acompañamiento constante a los corredores.
Asimismo, varios asistentes señalaron que el recorrido resultó dinámico y retador, con tramos de bajada y subida que exigieron estrategia y resistencia, lo que añadió un atractivo especial para los corredores más experimentados.
Otro aspecto recurrente en las publicaciones fue el ambiente familiar y festivo que caracterizó toda la jornada.
Entre música, porras, animación y momentos de convivencia, se generó un entorno de cercanía donde no solo se competía, sino que se compartía.
Las sonrisas en la meta, los grupos de amigos corriendo juntos y las familias acompañando a sus participantes reflejaron que esta carrera es, ante todo, una experiencia comunitaria.
Además, varios corredores coincidieron en señalar la satisfacción personal de participar en una carrera con causa, destacando que no se trata únicamente de alcanzar una meta deportiva, sino de contribuir a un proyecto formativo y eclesial. Este sentido solidario ha sido clave para que la Carrera del Seminario se consolide año con año como una tradición esperada por muchos.
La jornada concluyó en un ambiente de celebración, con la premiación de las distintas categorías y momentos de convivencia entre los asistentes, reafirmando que el deporte puede ser también un camino de encuentro, servicio y crecimiento humano y espiritual.
La 8va. Carrera del Seminario de Guadalajara deja así una huella significativa no solo en el ámbito deportivo, sino también en la vida de la comunidad, recordando que cuando el esfuerzo personal se une a una causa mayor, cada paso adquiere un valor que trasciende la meta.





