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OPINIÓN: León XIV en África     

por Gabriela Ceja Ramirez
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Alfredo Arnold

El Papa León XIV realizó su tercer viaje apostólico fuera de Roma en menos de un año de pontificado. El primero fue a Medio Oriente (Turquía y Líbano), antes de que esta región se convirtiera en campo de batalla por el conflicto de Israel-EU contra Irán; luego hizo una breve visita al Principado de Mónaco, y recientemente viajó al África, donde visitó durante diez días: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.

Y tan pronto regresó al Vaticano, comenzó a hacer maletas para su siguiente viaje, dentro de unos días, a España, un país de gran tradición católica, aunque esta cercanía no se materializó en una visita papal durante el pontificado de Francisco. La última visita de un Sumo Pontífice a España ocurrió en 2011, por Benedicto XVI. León XIV tiene programado ir a Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, en la primera quincena del próximo mes de junio. Por cierto, el pasado 21 de abril se cumplió un año del fallecimiento del Papa Francisco.

En su primer viaje pontifical a Turquía, el Papa visitó los vestigios de la antigua ciudad de Nicea, donde se celebró el primer Concilio Vaticano. Y ahora, en su viaje más reciente, acudió a Hipona, en Argelia, la tierra de San Agustín, el inspirador de la orden religiosa de la que forma parte.

San Agustín, cuya vida fue sumamente agitada, al grado de que su madre Santa Mónica se preocupaba y oraba constantemente por él, llegó a convertirse en uno de los teólogos más reconocidos por las iglesias cristianas, y sus libros “Confesiones” y “La Ciudad de Dios” siguen siendo guías espirituales para miles de estudiosos. La orden religiosa agustina, de la que forma parte León XIV, data del año 1244, y entre sus características destaca el interés que tiene por las personas vulnerables; actualmente, diríamos que está muy ligada a los Derechos Humanos.

En su trayecto, el Papa se entrevistó con autoridades de los países visitados, ofició Misas, visitó asilos, tuvo algunas concentraciones más o menos numerosas y se le presentó una inesperada confrontación a distancia con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la que la prensa mundial le dedicó muchas horas. Resulta que el Papa criticó la actitud de algunos gobiernos que privilegian la guerra y el gasto armamentista frente a las carencias que sufren millones de pobres en el mundo; el presidente Trump se dio por aludido y respondió al pontífice. Afortunadamente, el incidente no pasó a mayores, pero el mensaje de ambos quedó muy claro. En Estados Unidos hay hermanos y amigos de León XIV, así como asesores de Trump, quienes se encargarán de borrar lo ocurrido.

Pero, más allá de suavizar este incidente, los gobiernos deben buscar la paz y el desarrollo de todos los pueblos. Recuerdo que el día primero de enero del año 2000 el mundo presumía de no tener un solo conflicto bélico en ese momento; en cambio, apenas un cuarto de siglo más tarde, Eurasia y el Medio Oriente se han llenado de destrucción, además de otros hechos aparentemente aislados como el de las Torres Gemelas.

En menos de un año de su pontificado, el Papa León XIV ha realizado viajes a Medio Oriente, Mónaco, África, y dentro de unos días irá a España. Además, ya tiene programado otro para 2027 a Corea del Sur, donde asistirá a la Jornada Mundial de la Juventud. Estos viajes tienen un doble beneficio: los pueblos escuchan la voz cercana del Papa, y éste a su vez recoge los problemas y la situación religiosa y política de los sitios que visita, lo cual será muy valioso para enriquecer su dirección pontificia global que apenas va comenzando.

El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista de larga experiencia. Es académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

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