Michelle Fletes

El viernes 19 de septiembre, en la Catedral Metropolitana de Guadalajara se celebró la Misa de Exequias del M.I. Canónigo, Valentín Ruiz Durán, quien falleció a los 83 años, de los cuales 57 fueron de vida sacerdotal. La ceremonia fue presidida por el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien destacó su entrega y espiritualidad, describiéndolo como un hombre bueno, sencillo y humilde.
El Canónigo Valentín nació en Nochistlán, Zacatecas. Desde muy joven respondió al llamado del Padre. Hace 57 años comenzó su camino de servicio a Dios, a la Iglesia y a sus hermanos con el orden sacerdotal.
El Rector de la Catedral Metropolitana de Guadalajara sirvió en distintas comunidades y Parroquias. Inició como Vicario Cooperador en Moyahua, Zacatecas, y como Capellán de Cuxpala; después fue Vicario Cooperador en Nochistlán, Ciudad Guzmán y Mezquital del Oro. También fue Párroco en San Cristóbal de la Barranca, primer Párroco de Nuestra Señora de la Exaltación, y atendió comunidades como Santa Cruz de las Flores, La Soledad y San Rafael Arcángel. Fue, además, Decano en Tlajomulco y en Lourdes. En 2011 recibió el nombramiento de Canónigo de la Catedral y en 2015 fue designado Rector de la misma.
El Cardenal subrayó que en todos estos años el Cango. Ruiz Durán se distinguió por su fidelidad al ministerio:
“En una palabra, él se dedicó a ser Sacerdote, Sacerdote servidor. Se comportaba en todos sus gestos, actitudes y decisiones como un Padre que busca el bien de sus hijos, un reflejo de Dios Padre misericordioso (…) Nunca le conocí una palabra que descalificara a otro Sacerdote. Vivió la fraternidad sacerdotal en todas las circunstancias”, afirmó.
Uno de los aspectos más significativos de su ministerio fue la fundación de la Casa de la Misericordia (en el municipio de El Salto), destinada a servir a los más pobres y necesitados, donde puso todo su interés y celo para que sirviera precisamente a aquellos que más sufren y necesitan.
En su última etapa como Rector de la Catedral, tuvo la encomienda de recibir las peregrinaciones en el Año Jubilar y mantuvo una constante preocupación porque cada peregrino pudiera vivir un encuentro profundo con Dios mediante el sacramento de la Reconciliación.
TESTIMONIOS DE GRATITUD
El Obispo de Autlán, Mons. Eduardo Muñoz Ochoa, compartió la cercanía que tuvo con el Pbro. Valentín en los últimos años:
“Desde 2021, cuando era Rector de la Catedral, tuve oportunidad de convivir con él. Siempre fraterno, sencillo y agradecido. Recuerdo un gesto muy significativo, al reconocer lo bueno que veía en los demás, nos exhortaba a no perderlo. Para mí, eso reflejaba su espíritu de gratitud y fraternidad”.
El Sr. Cura Jesús Feregrino Salas, Párroco de María Madre de Cristo, evocó con cariño la amistad que nació en Mezquital del Oro, Zacatecas: “Él fue Párroco allí, y años después yo llegué como recién ordenado. Luego coincidimos en Santa Cruz de las Flores, y yo le decía en tono de broma: Vengo siguiendo tus pasos, lucero de la mañana, lo que siempre le causaba risa. Fue un hermano mayor, un amigo cercano.
Hoy se vale derramar una lágrima, pero confiamos en que ya goza de la eterna fiesta en el cielo”.
Por su parte, el Pbro. Roberto García de la Mora, Párroco del Expiatorio, destacó su ejemplo edificante en la vida sacerdotal:
“Siempre fue un hombre muy fraterno. Él nos impartió un retiro en la Catedral, habló de la esperanza con una claridad que nos marcó. Siempre cercano, siempre animando en la misión.
Ese recuerdo me queda muy vivo en estos cuatro años de trato cercano con él”.
LEGADO DE ESPERANZA
La Catedral Metropolitana se vio colmada de sacerdotes, entre ellos el Obispo Auxiliar de Guadalajara, Mons. Juan Manuel Muñoz Curiel; así como de fieles que dieron el último adiós al Cango.
Valentín Ruiz Durán, convencidos de que su legado permanecerá vivo en las comunidades que sirvió y en la Iglesia local que tanto amó.
El Cardenal Robles Ortega subrayó finalmente que la vida del Pbro. Valentín estuvo marcada por la virtud de la esperanza y una profunda devoción a la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de la Asunción, patrona de la Catedral.

