Inicio Cultura y Formación“Padre, ¿es pecado tomar suplementos deportivos?”

“Padre, ¿es pecado tomar suplementos deportivos?”

por Quetzali Hernández
0 comentarios

Pbro. Eduardo Michel Flores

Una vez un joven me preguntó: “Padre, ¿Es pecado tomar suplementos deportivos?”. Yo le respondí: “La Iglesia no tiene un documento oficial que condene o prohíba el uso de suplementos alimenticios, vitamínicos o deportivos, como la creatina”.

Lo que enseña la Iglesia, de manera general, se puede aplicar a este tema a la luz de la moral cristiana y de la doctrina sobre el cuidado del cuerpo:

  1. El cuerpo como don de Dios
    La fe cristiana enseña que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Cor 6,19-20). Por eso debemos cuidarlo, alimentarlo bien, ejercitarlo y no dañarlo de manera imprudente. Tomar suplementos que ayuden a la salud o al rendimiento físico, cuando son usados responsablemente, entra dentro de este cuidado legítimo.
  1. Uso ordenado y prudente
    El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que debemos evitar todo aquello que dañe innecesariamente la salud (2290-2291). Eso incluye abusos en el ejercicio, en las dietas o en sustancias que, aunque no sean drogas ilegales, puedan ser perjudiciales si se usan en exceso. Si los suplementos están científicamente comprobados como seguros y se consumen conforme a la indicación médica o nutricional, no hay pecado. El pecado entraría si se usan sin prudencia, poniendoen riesgo la salud.
  1. No idolatrar el cuerpo
    Hay un riesgo cultural actual: poner al cuerpo como un ídolo. Vivir obsesionados con la apariencia física, con la fuerza o con la estética puede convertirse en una forma de vanidad o incluso de culto al propio cuerpo, olvidando la centralidad de Dios y del alma. Aquí es donde la Iglesia invita a discernir: ¿por qué lo hago? ¿para cuidar mi salud o por pura vanidad y superficialidad?
  1. Justicia y caridad
    También hay un aspecto ético: gastar cantidades excesivas en suplementos de dudosa necesidad mientras se descuida la ayuda a los necesitados o el sustento de la familia podría ser un desorden moral. No porque el suplemento en sí sea malo, sino por el mal uso de los bienes.

No es pecado en sí mismo tomar suplementos (creatina, proteínas, vitaminas, etc.). Puede ser incluso recomendable para ciertos deportistas o personas con necesidades específicas. Se convierte en pecado si se usan imprudentemente, con daño a la salud, por vanidad desordenada, o si se pone en ellos la confianza que solo corresponde a Dios. El principio clave es el de la moderación, la prudencia y la recta intención.

  • Suplementos deportivos (creatina, proteínas, vitaminas, etc.)
  • Los suplementos ordinarios (proteínas, vitaminas, creatina) no son pecado si se usan con responsabilidad, como parte de un estilo de vida sano.
  • Pueden incluso ayudar al cuidado del cuerpo, que es “templo del Espíritu Santo” (1 Cor 6,19).
  • El problema surge cuando se abusa de ellos, cuando sustituyen una alimentación normal o se usan por pura vanidad y obsesión con la apariencia.
  • Anabólicos y testosterona sin necesidad médica
  • Aquí la Iglesia es más clara: no es lícito usar sustancias que dañan la salud, crean dependencia o modifican artificialmente el cuerpo de modo riesgoso.
  • Los anabólicos esteroides y testosterona, si no son por indicación médica, son dañinos y pueden poner en peligro la vida.
  • Por tanto, su uso por motivos de vanidad o competencia es moralmente reprobable y puede considerarse pecado contra el cuidado de la propia salud.
  • Cuidar el cuerpo es bueno y querido por Dios.
  • Embellecerlo con moderación o usar suplementos sanos es lícito.
  • El pecado aparece cuando se cae en el culto al cuerpo, se daña la salud, se actúa por vanidad desordenada o se abusa de sustancias artificiales.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

También te puede interesar