Pbro. Eduardo Michel Flores

La Iglesia Católica reconoce que Dios quiere que todos los hermanos se salven, incluso aquellos no forman parte de ella

Cúpula de la Basílica de san Pedro, en la Ciudad del Vaticano.
En cierta ocasión un joven me preguntó: “Padre, ¿es verdad que fuera de la Iglesia no hay salvación? Porque una vez oí esa afirmación y me quedó la duda de lo que significa”.
Yo le dije: “La expresión fuera de la Iglesia no hay salvación es una afirmación teológica formulada por los Padres de la Iglesia de los primeros siglos, que, propuesta de modo positivo, significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por la Iglesia que es su Cuerpo. Esta frase refleja la convicción de que la Iglesia, fundada por Cristo, es el medio a través del cual Dios ofrece la salvación a la humanidad”.
ESTA AFIRMACIÓN SIGNIFICA:
1.Cristo es el único Salvador: La doctrina cristiana enseña que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (cf. 1 Tim 2,5) y que la Iglesia es su cuerpo místico. En este sentido, la Iglesia es el medio privilegiado que Cristo estableció para dispensar su gracia, especialmente a través de los Sacramentos, la Palabra de Dios y la oración.
2.El papel de la Iglesia como sacramento de salvación: La Iglesia Católica se entiende a sí misma como el “sacramento universal de salvación” (Lumen Gentium 48), porque tiene la misión de llevar la salvación de Cristo a todos los hombres. Esto no significa que quien no pertenezca visiblemente a la Iglesia esté automáticamente excluido de la salvación.
Los Padres de la Iglesia subrayaban la unidad de la Iglesia en una época en la que las divisiones internas y las herejías ponían en peligro la cohesión de la comunidad cristiana. Su intención era afirmar que la Iglesia es la única depositaria de la fe verdadera y los medios de gracia insti tuidos por Cristo, y que fuera de esa comunión visible no era posible alcanzar la plenitud de la salvación. Era un llamado a la fidelidad a la Iglesia, especialmente ante las divisiones doctrinales y cismas.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO HOY EN DÍA?
A lo largo del tiempo la Iglesia ha reflexionado y matizado esta enseñanza, especialmente en el Concilio Vaticano II. La Iglesia reconoce que Dios quiere que todos los hombres se salven (cf. 1 Tim 2,4), incluso aquellos que no pertenecen visiblemente a la Iglesia Católica. El Concilio Vaticano II enseña que los que, sin culpa propia, desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por hacer su voluntad según su conciencia, pueden alcanzar la salvación.
¿ESTO SIGNIFICA QUE LAS PERSONAS QUE NO PERTENECEN A LA IGLESIA NO PUEDEN SALVARSE?
No, no significa eso. La Iglesia enseña que Dios puede conceder su gracia de maneras que solo Él conoce. Aquellos que no pertenecen formalmente a la Iglesia, ya sea porque nunca escucharon el Evangelio o porque lo conocieron de manera imperfecta, no están necesariamente excluidos de la salvación. Sin embargo, la Iglesia sigue afirmando su misión como mediadora de la salvación, y llama a todos los cristianos a participar en la evangelización.
Los bautizados debemos profundizar en
nuestra fe y nuestra
relación con Dios para
poder alcanzar el cielo.
En síntesis, la afirmación fuera de la Iglesia no hay salvación no debe entenderse en un sentido exclusivo o condenatorio, sino en su contexto más amplio: que la Iglesia, como cuerpo de Cristo, es el medio que Dios ha dispuesto para la salvación, pero que Dios puede obrar más allá de los límites visibles de la Iglesia para salvar a todas las personas de buena voluntad que lo buscan sinceramente.
Hasta la semana que viene,
si Dios quiere.
