Pbro. Eduardo Michel Flores

Una vez, un joven me preguntó: “Padre, ¿puede un hijo corregir a sus padres? Porque a veces, cuando platico con ellos, me doy cuenta de que están equivocados en algún tema del que estamos discutiendo y los he corregido, pero un amigo me dijo que yo no debo corregir a mis padres, porque eso no es correcto”.
Yo le respondí: “La posibilidad de que un hijo corrija a sus padres puede ser abordada desde la enseñanza bíblica y desde la enseñanza de la Iglesia, aunque siempre requiere un enfoque respetuoso, prudente y humilde”.
ENSEÑANZA BÍBLICA Y EL CUARTO MANDAMIENTO
El Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios dice:
“Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar”, Ex 20,12
Este Mandamiento subraya el respeto, la obediencia y el amor que los hijos deben a sus padres. Sin embargo, este respeto no implica una aceptación ciega de posibles errores o conductas equivocadas. La Escritura también enfatiza la necesidad de amonestar a quienes se desvían del bien:
“Corrige al sabio, y te amará”, Prov 9,8. “Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo a solas”, Mt 18,15
Aunque estos pasajes no están dirigidos específicamente a la relación entre hijos y padres, ilustran el valor de la corrección fraterna en general, cuando se hace con caridad y buscando el bien del otro.
ENSEÑANZA DE LA IGLESIA
La Iglesia enseña que los hijos deben mostrar reverencia a sus padres, pero también reconoce que todos los cristianos están llamados a corregirse mutuamente en el amor:
- El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) explica que el Cuarto Mandamiento incluye el deber de “ayudar” y “aconsejar” a los padres en caso de necesidad (CIC 2217-2218).
- También menciona que la corrección fraterna es una obra de misericordia espiritual, siempre que se realice con prudencia y respeto (CIC 2447).
Por lo tanto, si un padre comete un error o actúa de manera contraria al bien moral, un hijo podría, en ciertos casos, ofrecer una corrección respetuosa.
CARACTERÍSTICAS DE UNA CORRECCIÓN ADECUADA
Para que esta corrección sea apropiada y no contradiga el respeto debido, debe cumplir con ciertas condiciones:
1.Respeto profundo: La corrección nunca debe implicar desprecio, agresión verbal o actitudes que hieran la dignidad de los padres.
2.Humildad: El hijo debe reconocer que no está en una posición de superioridad moral. Debe expresar su punto de vista como una sugerencia, no como una imposición.
3.Prudencia: Hay que discernir el momento adecuado y el modo más eficaz para abordar el tema, evitando confrontaciones innecesarias o inoportunas.
4.Caridad: La motivación principal debe ser el bien de los padres, no la autosatisfacción o el orgullo.
5.Discreción: La corrección debe hacerse en privado para evitar humillaciones o tensiones innecesarias.
6.Oración previa: Pedir la guía del Espíritu Santo, antes de hablar, es fundamental para que las palabras estén impregnadas de amor y sabiduría.
Un hijo puede corregir a sus padres si estos se equivocan, pero la corrección debe cumplir ciertas condiciones: ser respetuosa, humilde, caritativa y oportuna, como parte de su deber cristiano y dentro del espíritu del Cuarto Mandamiento, en privado y con humildad. Esta corrección no es una falta de respeto cuando se hace correctamente, con amor y reverencia, no debe ser nunca una forma de juzgar o imponer, sino un acto de amor que busque el bien y la verdad.
Hasta la semana que viene,
si Dios quiere.

