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“Padre, ¿ qué dice la Iglesia sobre el transhumanismo?”

por Michelle Fletes Rubio
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PBRO. EDUARDO MICHEL FLORES

Un día un joven me preguntó: “Padre, ¿qué dice la Iglesia sobre el transhumanismo?”.
Yo le respondí: “El transhumanismo, en principio, se presenta como algo bueno, es decir, propone el uso de la tecnología avanzada para mejorar las capacidades humanas y, en última instancia, superar los límites biológicos como el envejecimiento, las enfermedades y la muerte. La cuestión es que, en la práctica, se vuelve contra el ser humano”.
PRINCIPALES IDEAS

  • Mejora del ser humano: Uso de tecnología para mejorar capacidades físicas, mentales y emocionales.
  • Extensión de la vida: Buscar la inmortalidad o una prolongación significativa de la vida humana.
  • Fusión humano-máquina: Incorporar tecnologías como prótesis avanzadas o interfaces cerebro-máquina para mejorar la funcionalidad humana.
  • Creación de seres posthumanos: Un paso más allá, con la transformación de la especie humana en algo nuevo.

La Iglesia ha expresado reservas y preocupaciones sobre el transhumanismo, especialmente en relación con sus implicaciones éticas y morales. Si bien reconoce el valor del progreso científico y tecnológico, considera que este avance plantea serios desafíos a la dignidad humana y al diseño natural de la creación.
No hemos de olvidar que la Iglesia sostiene que todo ser humano tiene una dignidad intrínseca que no puede ser alterada ni manipulada. Modificar al ser humano de manera radical para convertirlo en un “posthumano” podría implicar una pérdida de la identidad humana y su dignidad natural.
La manipulación excesiva de las características humanas atenta contra la naturaleza creada por Dios.
Por supuesto, la Iglesia no está en contra del uso de la tecnología para mejorar la salud y el bienestar humanos. Sin embargo, advierte que la tecnología debe estar al servicio de la persona y no viceversa. El transhumanismo, en algunos casos, tiende a hacer del ser humano un objeto de experimentación, sin respeto por los límites éticos y naturales.
La vida humana es un don de Dios, con un propósito en este mundo y una esperanza trascendente en la vida eterna.
La búsqueda de la inmortalidad física a través de la tecnología puede verse como una negación de la mortalidad y una falta de confianza en la promesa de la vida eterna, que es central en la doctrina cristiana.

En el transhumanismo existe el peligro de que el ser humano sea instrumentalizado, considerado más como un objeto que puede ser moldeado y mejorado a gusto, en lugar de un sujeto con una dignidad inviolable

IMPLICACIONES ÉTICAS Y MORALES
Uno de los peligros éticos del transhumanismo es que el acceso a las tecnologías de mejora humana podría estar limitado a quienes tienen los medios para pagarlas, lo que generaría una nueva forma de desigualdad entre los “mejorados” y los “no mejorados”, profundizando las divisiones sociales y económicas.
El uso de la ingeniería genética para modificar rasgos humanos plantea cuestiones sobre la identidad personal, la libertad y la autonomía. Alterar la naturaleza humana podría generar seres cuya identidad y propósito no estarían claros desde el punto de vista filosófico y moral.
Al buscar el control total sobre el cuerpo humano y el destino de la vida (por ejemplo, mediante la búsqueda de la inmortalidad), el transhumanismo puede llevar a una visión reduccionista de la vida, dejando de lado las dimensiones trascendentes de la existencia humana.
CONCLUSIÓN
La Iglesia advierte que, si bien el progreso tecnológico puede mejorar la vida humana, no debe comprometer la dignidad fundamental de la persona. Los avances deben estar orientados al bien común, al servicio de todos y respetando la naturaleza humana como obra de Dios.

Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

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