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PASTORAL & CULTURA: El reto de las ideologías

por Gabriela Ceja Ramirez
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Las ideologías actúan como las epidemias, infectan, contagian y producen enormes males a la sociedad, ¿pero qué es una ideología y qué es un proceso de ideologización? La ideología es el proceso por el cual se altera la realidad en favor de un prejuicio. El prejuicio es una postura que se toma sin claridad ni objetividad; para justificarlo, se altera la verdad. Por ejemplo, una persona que cree firmemente que la gente de otro color distinto al suyo es inferior vive en un prejuicio, para defenderlo dirá que todas esas gentes han sido perjudiciales para la humanidad, lo cual es falso, pero usa esa alteración de la verdad para justificar sus acciones discriminadoras.

En nuestro mundo ha habido ideologías de derecha y de izquierda, tanto en el espacio civil como en el religioso, pero las ideologías de derecha y, sobre todo, las de extrema derecha, han sido seriamente dañinas para la Iglesia en el presente siglo y particularmente en México.

Fueron las ideologías de derecha las que llevaron a muchos líderes religiosos a incurrir en provocaciones inoportunas e insensatas frente al gobierno emanado de la Revolución, fueron los portadores de esta ideología los que convencieron a muchos Obispos de la suspensión de los cultos en 1926; fueron esos mismos extremistas los que convocaron a un levantamiento armado en todo el país en 1927, ellos serán también quienes boicoteen toda posibilidad de un acuerdo entre la Iglesia y el Estado cuando se buscó resolver el conflicto, serán igualmente los líderes de esa extrema derecha los que satanizarán a los Obispos que hicieron los arreglos llamándolos traidores e ignorantes, promoviendo su destitución por cuantos medios tuvieron a su alcance, a la vez que criticarán al mismo Sumo Pontífice por no haber actuado en el sentido que los integristas esperaban, de tal manera que buena parte del conflicto, cuyo centenario estamos recordando no habría ocurrido si se hubiese mantenido a raya a estas personas ideologizadas que fácilmente propendieron al fanatismo más violento, si se hubiese hecho caso a las constantes recomendaciones de los delegados apostólicos, a fin de no caer en esos extremismos y provocaciones. Al final fue la Iglesia la que pagó las consecuencias, mientras que la mayoría de esos líderes derechistas murieron cómodamente en sus camas porque, además, no les pasó por la cabeza irse al campo de batalla. Su arte era manipular.

Estas mismas ideologías integristas de derecha se opondrán al Concilio Vaticano II, favorecerán movimientos cismáticos, proclamarán subrepticiamente el sedevacantismo en años recientes, usarán los símbolos de la fe católica en sus polémicas partidistas, y los promoverán como bandera de su intransigencia hasta el momento presente sin que nadie parezca advertirlo.

La ideologización es siempre turbulenta, irracional, hábil para manejar los miedos, las expectativas, los rencores y los odios, ajena siempre al diálogo o a la comprensión, más deseosa del fin del mundo que de su construcción, anhelando nuevas persecuciones, provocándolas, o viéndolas en todas partes.

armando.gon@univa.mx

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