
PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO
La Iglesia católica es una, pero se manifiesta y expresa en la multitud de diócesis que en el mundo existen dándole un carácter plural natural y legítimo, sin que por ello pierda su unidad. Sin embargo, existen otras realidades que nos hablan de diversidades equivocadas, de comunidades católicas que se van formando, hoy sobre todo a partir de las redes sociales y de los llamados “influencers”, a través de las cuales hasta señores sacerdotes se permiten formar “iglesias” a su personal criterio y desde sus muy subjetivas formas de enfrentar la realidad de la Iglesia y del mundo.
Entre esos remedos de iglesia se hallan los que podríamos llamar apocalípticos, que han regresado por no sabemos qué túnel a la Edad Media, y se dedican a infundir una religión de temor, de angustia, de terror, resucitando no al Señor de la vida, sino al Dios amenazante y justiciero, que condena y hunde en el abismo a cuantos osan apartarse de Él.
Este falso dios ha decidido adelantar el juicio final, y aún antes arrancar la cizaña así se lleve también el trigo. Desde la prédica de estos emisarios del ángel exterminador, el mundo está perdido y condenado, y los “buenos” deben ponerse a salvo para que tanto lodo no los manche.
Amantes de lo religioso espectacular y apabullante andan buscando siempre señales milagrosas, milagros Eucarísticos, hostias sangrantes y vírgenes lloronas, nuevas y más tremendas revelaciones de ésta o aquel vidente, apariciones marianas al por mayor y secretos finalmente revelados sobre el inminente fin del mundo, privilegiando imágenes religiosas de las cuales afirman tantas excentricidades que más parecen ya objetos alienígenas.
En el fondo lo que revelan estas tendencias religiosas es su alejamiento de la enseñanza evangélica, pues cada una de sus posturas, de sus actitudes y expectativas, ha tenido ya una respuesta del Señor Jesús, misma que ignoran o fingen ignorar, veamos:
Jesús no ha venido para condenar al mundo… Esta generación perversa busca señales, pero no se le dará otra señal que la de Jonás… No te pido que los saques del mundo… No tengan miedo… Ánimo, yo he vencido al mundo… La paz les doy… No pierdan la paz… Amen a sus enemigos… Oren por quienes los persiguen… Negocia con tus oponentes… A Dios se le da culto en espíritu y en verdad… Los que empuñan espada, a espada morirán… No quieran hacer bajar fuego del cielo sobre los no creyentes… Surgirán falsos cristos y falsos profetas capaces de engañar a los mismos elegidos… El mundo se acabará, pero de aquel día y hora, nadie sabe, ni los ángeles, ni el Hijo, sólo el Padre.
Evangelizar y catequizar a los influecers que se presentan como cristianos es una tarea permanente, también sanar los espíritus turbulentos, las mentes desquiciadas, las emociones excitadas, los ánimos exaltados, las imaginaciones desbocadas, los espíritus atormentados que ven en todo, conspiraciones ocultas, tenebrosas conjuras, y a satanás por dondequiera.
armando.gon@univa.mx
