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“Piedad exemplar y zelo pastoral”

por Michelle Fletes Rubio
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Laura Castro Golarte

Apenas había pasado poco más de un mes desde el fallecimiento del vigésimo Obispo de Guadalajara el 7 de agosto de 1792, cuando don Manuel del Castillo Negrete, oidor de la Real Audiencia de la intendencia y comisionado para su espolio, publicó la relación de bienes y de acciones del hoy siervo de Dios, fray Antonio Alcalde.
Sí hay que decir que fue un trabajo rápido y expedito dada la cantidad de información y datos que el oidor consignó en la relación. Y también es preciso detallar qué es espolio, según la Real Academia Española, porque se manejan como correctas esa forma y la de expolio que, no obstante, tienen otros significados. El que corresponde a este caso es el siguiente: “conjunto de bienes que, por haber sido adquiridos con rentas eclesiásticos, quedaban de propiedad de la Iglesia al morir ab intestato el clérigo que los poseía”.
Seguimos entonces con otra parte del contenido de la “Noticia de la muerte, piedad exemplar y zelo pastoral” manuscrita el 15 de septiembre de 1792 y luego publicada en la Gazeta de México el 27 de noviembre de 1792 y, más de un año después, el 31 de diciembre de 1793, en la Gazeta de Madrid (se conservan la redacción y la ortografía originales).
En el año 1770, asistió al IV Concilio Mexicano que convocó el Emmo. Sr. Cardenal de Lorenzana, Arzobispo de Toledo, y entonces de México, donde fué admirada su virtud, sencillez, veracidad y vasta literatura. Antes de salir de México para regresar á su Iglesia de Yucatan, fué transferido por el mismo Señor Cárlos III a la de Guadalaxara, que gobernó por espacio de 21 años, y será inmortal en ella la memoria de su piedad, y ardiente zelo con que á pesar de su avanzada edad y quebrantadas fuerzas desempeñó todas las obligaciones de un buen Pastor, señalándose cada vez mas en la caridad con los pobres, particularmente con los enfermos, en cuyo beneficio expendió mas de seis millones de reales, fundando un hospital que es la admiracion de quantos le ven, y un nuevo Convento de Bethlemitas para su asistencia. No es ménos de admirar la ereccion de una escuela de niños á que asistian mas de 600, subministrándoles su Ilustrísima quanto necesitaban para su enseñanza, y de otro Colegio para niñas con 24 maestras que las instruyesen en todas las artes propias de su sexo, maestros y confesores para su pasto espiritual: la construccion de una Iglesia que consagró y dedicó á Ntra. Sra. de Guadalupe, en la que se mandó sepultar, edificando 200 casas en su circuito para habitacion de pobres: la bellisima Iglesia de Capuchinas con su dormitorio, todo de mampostería y bóveda: reedificó la Iglesia de su Orden, é hizo otras muchas obras pias.
Este prodigioso número de establecimientos piadosos y quantiosas limosnas, con las demas que se verán en el extracto que acompaña, todas tan discretas, imparciales, desinteresadas y dictadas solo por la caridad, juntas al zelo apostólico, pobreza, humildad, sinceridad y demas virtudes excelentes en que floreció el Ilmo. Alcalde tan dilatados años, especialmente en el tiempo de su Obispado, nos hacen ver que nuestro Señor en estos infelices tiempos de relaxacion y de orgullo se dignó suscitar el espíritu de los Pastores primitivos de la Iglesia en la persona de este ilustre Prelado, que supo hacerse amable á Dios y á los hombres, se mereció la estimacion de N. Smo. P. Pio VI, y de nuestros Católicos Monarcas, la veneracion general y tierno amor de todos sus diocesanos que lloráron amargamente su muerte sin otro consuelo que el de guardar con singular aprecio algun fragmento de su pobre ropa, y el de desahogar su dolor con la solemnidad y pompa funebre de su entierro, que refiere así la Gazeta de México del 21 de Agosto de 92.

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