Inicio Cultura y Formación¿Por qué los seminaristas se van de misiones?

¿Por qué los seminaristas se van de misiones?

por Quetzali Hernández
0 comentarios

Miguel Ángel Martínez Sanjuan / 1ro de Teología

El pasado 05 de abril del presente año los seminaristas partíamos a una experiencia gratificante y sustanciosa. En medio del abrumo académico viene una pausa para aprender a ser pastores a imagen de Jesucristo y compartir aquello que ha sido dado durante la formación en sus distintas áreas. Son las misiones que alegran los corazones de los seminaristas, pero aún más los corazones de aquellas personas que esperan su presencia.

¿QUÉ SON LAS MISIONES?

Los seminaristas que se forman para ser sacerdotes suelen realizar misiones como parte de su formación y preparación para el ministerio sacerdotal. Estas misiones pueden variar dependiendo de la institución y del programa de formación, pero en general, tienen como objetivo proporcionar a los seminaristas experiencia práctica en la evangelización, la pastoral y la atención a los necesitados, en nuestra diócesis cumpliendo el plan pastoral y la gran misión de la misericordia, también en compañía de este gran júbilo de la esperanza que envuelve a toda la iglesia universal.

Hay varios tipos de misiones que pueden realizar los seminaristas: parroquiales para ayudar en la pastoral, la catequesis, visita a enfermos, la evangelización, etc., y en colegios y universidades para apoyar en la catequesis, ejercicios espirituales y la formación de los jóvenes o adolescentes.

Los objetivos de las misiones son proporcionar una experiencia pastoral que nos ayude a nosotros los seminaristas a conocer la realidad de la Arquidiócesis de Guadalajara, porque para ser pastores es necesario conocer a las ovejas. Desarrollar habilidades y tener un conocimiento de lo que se hace en una Parroquia a la luz de Jesucristo por medio de sus ministros que son los Sacerdotes. Fomentar una conciencia pastoral que nos ayude a desarrollar una conciencia y a comprender las necesidades de los demás y por último, preparar para el ministerio sacerdotal, es necesario comprender cada una de las responsabilidades y desafíos que conlleva este don.

MI EXPERIENCIA…

Agradezco a Dios la misión que he compartido con la comunidad de San Jorge, Mártir. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque como seminarista aprendemos mucho; más que transmitir o colaborar, nosotros terminamos aprendiendo de las personas, de los sacerdotes que se encuentran en la comunidad, de aquellas personas que logramos visitar, que se encuentran en una situación de enfermedad, con muchas y diversas dificultades, pero la luz de fe nos llena de esperanza para abrazar con amor y ternura don del sacerdocio.

Dios bendiga abundantemente a la parroquia de San Jorge, mártir.

También te puede interesar