Proteja su pobreza

por Quetzali Hernández
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Nuestra madre Iglesia evoca hoy la llamada que Jesús hiciera a Simón Pedro y su decisión, junto con la de Santiago y Juan, de seguirlo. El pasaje está entretejido con la narración de un milagro. Meditaremos sus singulares circunstancias, destacando la  gura de Pedro y el seguimiento como respuesta, después de haberse desprendido de todo, presentando así la pobreza como un valor evangélico (Lc 5, 1-11).

LA SIGNIFICACIÓN DEL CONTEXTO NARRATIVO PARA UNA CERTERA INTERPRETACIÓN

Si comparamos la escena con la del Evangelio según Marcos (Mc 1, 16-20), constataremos que Lucas eligió situarla en un contexto narrativo diferente, donde describe con más coherencia la respuesta inmediata de Simón y sus dos colegas. La llamada viene hasta después de que Jesús había ejercido el ministerio de la enseñanza y había obrado curaciones; de una ellas el propio Simón había sido testigo (véase Lc 4, 38-39); sobre todo, el milagro que vemos inserto en el texto. Por eso Pedro y

“sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido” (Lc 5, 9)

SIMÓN PEDRO, PORTAVOZ Y PRIMER TESTIGO DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
Ante el milagro realizado por Jesús, Pedro se sensibilizó de su pecado, se arrojó a sus pies y lo imploró. Pero no de la misma forma como lo había hecho, cuando se dirigió a Él como “Maestro” (véase v. 5), sino que ahora lo llama “Señor”, título que la Iglesia primitiva confiere a Jesús resucitado:

“Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: ‘¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!’” (v. 8).

Jesús enseñó desde la barca de Simón, lo cual denota un matiz eclesiológico (véase v. 3); matiz que Lucas subraya aún más cuando puntualiza que no obstante que también otros dejaron todo para seguir a Jesús (véase v. 11), ellos no fueron los destinatarios directos de su promesa, pues esta se hizo de forma particular a Simón:

“No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (v. 10b).

Esto contrasta con lo narrado por Marcos, donde descubrimos que el llamamiento es presentado en plural (compárese Mc 1, 17). El episodio revela el respeto que Lucas profesa en su relato por Simón Pedro, a quien presenta como el primer convocado, resaltando su papel en el grupo de los Doce (compárese Lc 6, 14); del cual es su portavoz (compárese Lc 9, 20.33; 18, 28); y por haber sido el primer testigo de la Resurrección (compárese Lc 24, 34).

EL DESPRENDIMIENTO DESINTERESADO Y GENEROSO ES UN VALOR EVANGÉLICO

El relato cierra con la afirmación

“dejándolo todo, lo siguieron” (v. 11)

Lucas enfatiza así que el tema del desprendimiento absoluto, desinteresado y generoso, es valor evangélico imprescindible para todo discípulo decidido a seguir a Jesús y no exclusivamente para los Doce, como constatamos en el caso de uno de los principales que anhelaba tener vida eterna (compárese Lc 18, 22).

Muy apreciables lectores, para actualizar el santo Evangelio del día de hoy, les comparto una entrañable anécdota que comentó el Cardenal Roger Etchegaray, en los ejercicios espirituales predicados al Papa Juan Pablo II y a sus colaboradores, en el año de 1997. Él dijo que estando en Marsella, invitó a Madre Teresa –ahora santa Teresa de Calcuta– a fundar una casa con sus Hermanas de la Caridad. El día de la inauguración, al despedirse la santa madre le dejó una nota manuscrita, con estas palabras:

“Le pido solamente una cosa: que vele para que mis
hijas crezcan en santidad, y proteja su pobreza”.

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