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¿Puedo hablar con un ser querido que murió?

por Quetzali Hernández
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Lupita:
Mi esposo murió hace dos años y no he podido superarlo. Estoy triste y decaída. Una amiga me dijo que puedo hablar con él a través de una “médium”, y que incluso me puede decir el futuro; pero me dicen en casa que eso no es permitido en nuestra fe. No sé si acceder a esto.
Jessica F

HERMANA MÍA, JESSIE:
Perder a un ser querido puede ser devastador. Falta una parte de ti y la sensación de impotencia te paraliza. Hay que aprender a experimentar los sentimientos que acompañan a la pérdida sin permitir que te destruyan. Es un proceso, lleva tiempo, pero hay que sobrellevarlo del modo más edificante posible.

Para hablar con nuestros seres queridos no hacen falta los médiums. El modo cristiano de relacionarnos con quienes ya partieron es la oración. Ruega por tu ser querido confiando en que Dios, en su in nita misericordia, lo tiene plenamente feliz en Su presencia. Platica con él mentalmente, medita escenas de su vida que recuerdas con cariño, llena tu corazón de gratitud hacia él, dile que le extrañas, pero muéstrale tu amor diciéndole que te hace feliz saber que él es muy feliz ahora.

Contactar con difuntos a través de médiums o sesiones espiritistas, se llama nigromancia o necromancia, y es contrario a nuestra fe. Así nos lo enseña el Catecismo en los puntos 2115 al 2117 que incluyen: Todas las formas de adivinación deben rechazarse… la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums” encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto que debemos solamente a Dios.

Me doy cuenta de que tú no pretendes ofender a Dios, sólo quieres consolar tu corazón con la certeza de que él está bien y que desea tu bien. Estas convicciones que necesitan tu mente y corazón, las encuentras en las Sagradas Escrituras. Cultiva una relación con Cristo y pon toda tu confianza en Él.
“Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente”. (Jn. 11, 25-26).

Lupita Venegas / Psicología
Facebook: lupitavenegasoficial

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