Laura Castro Golarte

En la entrega pasada me referí a la oposición o desacuerdos que algunas personas tenían con Fray Antonio Alcalde. Es claro que su rectitud, la transparencia en el manejo de los recursos que administraba y su claridad con respecto a las acciones y las obras que emprendía, molestaban a algunos, lo mismo a aquellos que, bajo su jurisdicción, eran llamados a cuentas por no cumplir con lo que debían.
A ocho años de su llegada a Guadalajara, en 1779, corrieron rumores de que dos personajes importantes de la ciudad estaban recibiendo regalos indebidos.
Los decires de aquel año propiciaron el intercambio de cartas y la participación de varios actores para, finalmente, encontrar que tales afirmaciones eran falsas. Resulta que llegaron al rey “por medios no despreciables” los rumores de que tanto el Obispo como el regente de la ciudad, Eusebio Sánchez Pareja, recibían regalos indebidamente, de parte de los beneficiarios de curatos, en el caso del primero; y de alcaldías mayores, en el segundo.
El expediente de este caso en el Archivo General de Indias consta de 119 fojas, es decir, se le dedicó mucho tiempo, tinta y papel. El mandato real, protocolario, según se infiere del conjunto de papeles, implicaba que se les preguntara a ambos por separado, claro está, por la conducta del contrario. Así, a Alcalde se le preguntó qué había de cierto sobre estos rumores con respecto a Sánchez Pareja y viceversa.
La conclusión fue que eran infundados y ninguno de los dos había recibido regalos que pudieran ser catalogados de simoniacos o, simplemente, indebidos.
Tanto Alcalde como Sánchez Pareja escribieron sólo buenas referencias uno del otro, ambos, en cartas dirigidas a José de Gálvez. Presento aquí la carta del regente sobre el obispo, por demás interesante:
Reservada
Excelentísimo Señor: En Real Orden de diez y siete de junio de este año, que recibido el ocho del corriente, me dice Vuestra Excelencia haber llegado del Rey, por medios no despreciables, los rumores de que este Reverendo Obispo, al tiempo de la provisión de los Curatos de esta Diócesis, ha recibido regalos de los interesados, y para tener Su Majestad en el asunto el seguro y verídico informe que desea, me previene Vuestra Excelencia que con toda la reserva que exige la gravedad e importancia de él, exponga lo que supiere y tuviere por cierto sobre que debe decir a Vuestra Excelencia que en el único Concurso de Curatos que se ha verificado en los tres años que llevo de Regente de esta Real Audiencia no supe ni entendí que Su Ilustrísima recibiese regalo alguno de los Curas o Eclesiásticos concursantes, y sólo sí, que en el día de la Colación de sus Beneficios le cambiaron de sobretarde de unos dulces, biscochos y helado con motivo de no asistir al refresco que suelen dar en sus casas los susodichos a las personas de distinción de la Ciudad, extendiéndose algún otro a poner en medio de la fuente de los dulces un ramilletito de flores contrechas y en él dos o cuatro escuditos de oro o un doblón, cuya demostración tiene su origen desde el tiempo de los obispos, sus antecesores, practicándose lo mismo con el Vice Patrono Real, que tampoco asiste al refresco, ni tengo por cierto que Su Ilustrísima haya admitido regalo alguno en reconocimiento del Beneficio, y menos que diese causa de su provisión, bien instruido del carácter y delicada conciencia de este prelado, el cual es notorio que reparte sus rentas en pobres y obras pías, como la construcción de la nueva Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, con Real Permiso, en los reparos de Monasterios de Monjas de Jesús María y de Capuchinas, del Convento de Religiosos Dominicos y del Santuario del Señor de la Penitencia, tratando siempre del Santo Temor de Dios, del amor al Rey y de la salvación de su alma, con cuyo modo de pensar es incompatible su mezcla en el feo delito o lave de simonía de que se haría sospechoso con el mismo hecho de la admisión de los regalos, que injustamente se le atribuye, y porque era regular que en este caso hubiera llegado a mí alguna queja o noticia fundada, que no se verificó hasta ahora, y es cuanto puedo informar a Vuestra Excelencia en cumplimiento a la Real Orden.
Dios Nuestro Señor guarde la importante vida de Vuestra Excelencia muchos años. Guadalajara, y Diciembre 17 de 1779.
Don Eusebio Sánchez Pareja.
